Antiguo Testamento · 150 capítulos
Salmos
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Salmo 1
1BIENAVENTURADO el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
2Antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.
3Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.
4No así los malos: sino como el tamo que arrebata el viento.
5Por tanto no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos.
6Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá.
Salmo 2
1¿POR qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad?
2Estarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová, y contra su ungido, diciendo:
3Rompamos sus coyundas, y echemos de nosotros sus cuerdas.
4El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos.
5Entonces hablará á ellos en su furor, y turbarálos con su ira.
6Yo empero he puesto mi rey sobre Sión, monte de mi santidad.
7Yo publicaré el decreto: Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy.
8Pídeme, y te daré por heredad las gentes, y por posesión tuya los términos de la tierra.
9Quebrantarlos has con vara de hierro: como vaso de alfarero los desmenuzarás.
10Y ahora, reyes, entended: admitid corrección, jueces de la tierra.
11Servid á Jehová con temor, y alegraos con temblor.
12Besad al Hijo, porque no se enoje, y perezcáis en el camino, cuando se encendiere un poco su furor. Bienaventurados todos los que en él confían.
Salmo 3
1¡OH Jehová, cuánto se han multiplicado mis enemigos! muchos se levantan contra mí.
2Muchos dicen de mi vida: No hay para él salud en Dios. (Selah.)
3Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí: mi gloria, y el que ensalza mi cabeza.
4Con mi voz clamé á Jehová, y él me respondió desde el monte de su santidad. (Selah.)
5Yo me acosté, y dormí, y desperté; porque Jehová me sostuvo.
6No temeré de diez millares de pueblos, que pusieren cerco contra mí.
7Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío: porque tú heriste á todos mis enemigos en la quijada; los dientes de los malos quebrantaste.
8De Jehová es la salud: sobre tu pueblo será tu bendición. (Selah.)
Salmo 4
1RESPÓNDEME cuando clamo, oh Dios de mi justicia: estando en angustia, tú me hiciste ensanchar: ten misericordia de mí, y oye mi oración.
2Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah.)
3Sabed pues, que Jehová hizo apartar al pío para sí: Jehová oirá cuando yo á él clamare.
4Temblad, y no pequéis: conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)
5Ofreced sacrificios de justicia, y confiad en Jehová.
6Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.
7Tú diste alegría en mi corazón, más que tienen ellos en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto.
8En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.
Salmo 5
1ESCUCHA, oh Jehová, mis palabras; considera la meditación mía.
2Está atento á la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque á ti oraré.
3Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré á ti, y esperaré.
4Porque tú no eres un Dios que ame la maldad: el malo no habitará junto á ti.
5No estarán los insensatos delante de tus ojos: aborreces á todos los que obran iniquidad.
6Destruirás á los que hablan mentira: al hombre de sangres y de engaño abominará Jehová.
7Y yo en la multitud de tu misericordia entraré en tu casa: adoraré hacia el templo de tu santidad en tu temor.
8Guíame, Jehová, en tu justicia á causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino.
9Porque no hay en su boca rectitud: sus entrañas son pravedades; sepulcro abierto su garganta: con su lengua lisonjearán.
10Desbarátalos, oh Dios; caigan de sus consejos: por la multitud de sus rebeliones échalos, porque se rebelaron contra ti.
11Y alegrarse han todos los que en ti confían; para siempre darán voces de júbilo, porque tú los defiendes: y en ti se regocijarán los que aman tu nombre.
12Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; lo cercarás de benevolencia como con un escudo.
Salmo 6
1JEHOVÁ, no me reprendas en tu furor, ni me castigues con tu ira.
2Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado: sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos.
3Mi alma asimismo está muy conturbada: y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
4Vuelve, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia.
5Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿quién te loará en el sepulcro?
6Heme consumido á fuerza de gemir: todas las noches inundo mi lecho, riego mi estrado con mis lágrimas.
7Mis ojos están carcomidos de descontento; hanse envejecido á causa de todos mis angustiadores.
8Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.
9Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración.
10Se avergonzarán, y turbaránse mucho todos mis enemigos; volveránse y serán avergonzados subitáneamente.
Salmo 7
1JEHOVÁ Dios mío, en ti he confiado: sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame;
2No sea que arrebate mi alma, cual león que despedaza, sin que haya quien libre.
3Jehová Dios mío, si yo he hecho esto, si hay en mis manos iniquidad;
4Si dí mal pago al pacífico conmigo, (hasta he libertado al que sin causa era mi enemigo;)
5Persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; y pise en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo. (Selah.)
6Levántate, oh Jehová, con tu furor; álzate á causa de las iras de mis angustiadores, y despierta en favor mío el juicio que mandaste.
7Y te rodeará concurso de pueblo; por cuyo amor vuélvete luego á levantar en alto.
8Jehová juzgará los pueblos: júzgame, oh Jehová, conforme á mi justicia y conforme á mi integridad.
9Consúmase ahora la malicia de los inicuos, y establece al justo; pues el Dios justo prueba los corazones y los riñones.
10Mi escudo está en Dios, que salva á los rectos de corazón.
11Dios es el que juzga al justo: y Dios está airado todos los días contra el impío.
12Si no se convirtiere, él afilará su espada: armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.
13Asimismo ha aparejado para él armas de muerte; ha labrado sus saetas para los que persiguen.
14He aquí ha tenido parto de iniquidad: concibió trabajo, y parió mentira.
15Pozo ha cavado, y ahondádolo; y en la fosa que hizo caerá.
16Su trabajo se tornará sobre su cabeza, y su agravio descenderá sobre su mollera.
17Alabaré yo á Jehová conforme á su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.
Salmo 8
1OH Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra, que has puesto tu gloria sobre los cielos!
2De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, á causa de tus enemigos, para hacer cesar al enemigo, y al que se venga.
3Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste:
4Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, que lo visites?
5Pues le has hecho poco menor que los ángeles, y coronástelo de gloria y de lustre.
6Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies:
7Ovejas, y bueyes, todo ello; y asimismo las bestias del campo;
8Las aves de los cielos, y los peces de la mar; todo cuanto pasa por los senderos de la mar.
9Oh Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
Salmo 9
1TE alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas.
2Alegraréme y regocijaréme en ti: cantaré á tu nombre, oh Altísimo;
3Por haber sido mis enemigos vueltos atrás: caerán y perecerán delante de ti.
4Porque has hecho mi juicio y mi causa: sentástete en silla juzgando justicia.
5Reprendiste gentes, destruiste al malo, raíste el nombre de ellos para siempre jamás.
6Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos; y las ciudades que derribaste, su memoria pereció con ellas.
7Mas Jehová permanecerá para siempre: dispuesto ha su trono para juicio.
8Y él juzgará el mundo con justicia; y juzgará los pueblos con rectitud.
9Y será Jehová refugio al pobre, refugio para el tiempo de angustia.
10Y en ti confiarán los que conocen tu nombre; por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste á los que te buscaron.
11Cantad á Jehová, que habita en Sión: noticiad en los pueblos sus obras.
12Porque demandando la sangre se acordó de ellos: no se olvidó del clamor de los pobres.
13Ten misericordia de mí, Jehová: mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte;
14Porque cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce en tu salud.
15Hundiéronse las gentes en la fosa que hicieron; en la red que escondieron fué tomado su pie.
16Jehová fué conocido en el juicio que hizo; en la obra de sus manos fué enlazado el malo. (Higaion. Selah.)
17Los malos serán trasladados al infierno, todas las gentes que se olvidan de Dios.
18Porque no para siempre será olvidado el pobre; ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.
19Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las gentes delante de ti.
20Pon, oh Jehová, temor en ellos: conozcan las gentes que son no más que hombres. (Selah.)
Salmo 10
1¿POR qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?
2Con arrogancia el malo persigue al pobre: serán cogidos en los artificios que han ideado.
3Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, y bendice al codicioso, á quien Jehová aborrece.
4El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: no hay Dios en todos sus pensamientos.
5Sus caminos son viciosos en todo tiempo: tus juicios los tiene muy lejos de su vista: echa bocanadas en orden á todos sus enemigos.
6Dice en su corazón: No seré movido en ningún tiempo, ni jamás me alcanzará el infortunio.
7Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude: debajo de su lengua, vejación y maldad.
8Está en las guaridas de las aldeas: en los escondrijos mata al inocente: sus ojos están acechando al pobre.
9Acecha en oculto, como el león desde su cama: acecha para arrebatar al pobre: arrebata al pobre trayéndolo á su red.
10Encógese, agáchase, y caen en sus fuerzas muchos desdichados.
11Dice en su corazón: Dios está olvidado, ha encubierto su rostro; nunca lo verá.
12Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano, no te olvides de los pobres.
13¿Por qué irrita el malo á Dios? En su corazón ha dicho que no lo inquirirás.
14Tú lo tienes visto: porque tú miras el trabajo, y la vejación, para vengarle por tu mano: á ti se acoge el pobre, tú eres el amparo del huérfano.
15Quebranta el brazo del malo: del maligno buscarás su maldad, hasta que ninguna halles.
16Jehová, Rey eterno y perpetuo; de su tierra fueron destruídas las gentes.
17El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: tú dispones su corazón, y haces atento tu oído;
18Para juzgar al huérfano y al pobre, á fin de que no vuelva más á hacer violencia el hombre de la tierra.
Salmo 11
1EN Jehová he confiado; ¿cómo decís á mi alma: Escapa al monte cual ave?
2Porque he aquí, los malos flecharon el arco, apercibieron sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto á los rectos de corazón.
3Si fueren destruídos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo?
4Jehová en el templo de su santidad: la silla de Jehová está en el cielo: sus ojos ven, sus párpados examinan á los hijos de los hombres.
5Jehová prueba al justo; empero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece.
6Sobre los malos lloverá lazos; fuego y azufre, con vientos de torbellinos, será la porción del cáliz de ellos.
7Porque el justo Jehová ama la justicia: al recto mirará su rostro.
Salmo 12
1SALVA, oh Jehová, porque se acabaron los misericordiosos: porque se han acabado los fieles de entre los hijos de los hombres.
2Mentira habla cada uno con su prójimo; con labios lisonjeros, con corazón doble hablan.
3Destruirá Jehová todos los labios lisonjeros, la lengua que habla grandezas;
4Que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios están con nosotros: ¿quién nos es señor?
5Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice Jehová: pondrélos en salvo del que contra ellos se engríe.
6Las palabras de Jehová, palabras limpias; plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces.
7Tú, Jehová, los guardarás; guárdalos para siempre de aquesta generación.
8Cercando andan los malos, mientras son exaltados los más viles de los hijos de los hombres.
Salmo 13
1¿HASTA cuándo, Jehová? ¿me olvidarás para siempre? ¿hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
2¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?
3Mira, óyeme, Jehová Dios mío: alumbra mis ojos, porque no duerma en muerte;
4Porque no diga mi enemigo, Vencílo: mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare.
5Mas yo en tu misericordia he confiado: alegraráse mi corazón en tu salud.
6Cantaré á Jehová, porque me ha hecho bien.
Salmo 14
1DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse, hicieron obras abominables; no hay quien haga bien.
2Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, por ver si había algún entendido, que buscara á Dios.
3Todos declinaron, juntamente se han corrompido: no hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno.
4¿No tendrán conocimiento todos los que obran iniquidad, que devoran á mi pueblo como si pan comiesen, y á Jehová no invocaron?
5Allí temblaron de espanto; porque Dios está con la nación de los justos.
6El consejo del pobre habéis escarnecido, por cuanto Jehová es su esperanza.
7¡Quién diese de Sión la salud de Israel! En tornando Jehová la cautividad de su pueblo, se gozará Jacob, y alegraráse Israel.
Salmo 15
1JEHOVÁ, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿quién residirá en el monte de tu santidad?
2El que anda en integridad, y obra justicia, y habla verdad en su corazón.
3El que no detrae con su lengua, ni hace mal á su prójimo, ni contra su prójimo acoge oprobio alguno.
4Aquel á cuyos ojos es menospreciado el vil; mas honra á los que temen á Jehová: y habiendo jurado en daño suyo, no por eso muda.
5Quien su dinero no dió á usura, ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará para siempre.
Salmo 16
1GUÁRDAME, oh Dios, porque en ti he confiado.
2Dijiste, oh alma mía, á Jehová: Tú eres el Señor: mi bien á ti no aprovecha;
3Sino á los santos que están en la tierra, y á los íntegros: toda mi afición en ellos.
4Multiplicaránse los dolores de aquellos que sirven diligentes á otro dios: no ofreceré yo sus libaciones de sangre, ni en mis labios tomaré sus nombres.
5Jehová es la porción de mi parte y de mi copa; tú sustentarás mi suerte.
6Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado.
7Bendeciré á Jehová que me aconseja: aun en las noches me enseñan mis riñones.
8A Jehová he puesto siempre delante de mí: porque está á mi diestra no seré conmovido.
9Alegróse por tanto mi corazón, y se gozó mi gloria: también mi carne reposará segura.
10Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; ni permitirás que tu santo vea corrupción.
11Me mostrarás la senda de la vida: hartura de alegrías hay con tu rostro; deleites en tu diestra para siempre.
Salmo 17
1OYE, oh Jehová, justicia; está atento á mi clamor; escucha mi oración hecha sin labios de engaño.
2De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud.
3Tú has probado mi corazón, hasme visitado de noche; me has apurado, y nada inicuo hallaste: heme propuesto que mi boca no ha de propasarse.
4Para las obras humanas, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las vías del destructor.
5Sustenta mis pasos en tus caminos, porque mis pies no resbalen.
6Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios: inclina á mí tu oído, escucha mi palabra.
7Muestra tus estupendas misericordias, tú que salvas á los que en ti confían de los que se levantan contra tu diestra.
8Guárdame como lo negro de la niñeta del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas,
9De delante de los malos que me oprimen, de mis enemigos que me cercan por la vida.
10Cerrados están con su grosura; con su boca hablan soberbiamente.
11Nuestros pasos nos han cercado ahora: puestos tienen sus ojos para echarnos por tierra.
12Parecen al león que desea hacer presa, y al leoncillo que está escondido.
13Levántate, oh Jehová; prevén su encuentro, póstrale: libra mi alma del malo con tu espada;
14De los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres de mundo, cuya parte es en esta vida, y cuyo vientre hinches de tu tesoro: hartan sus hijos, y dejan el resto á sus chiquitos.
15Yo en justicia veré tu rostro: seré saciado cuando despertare á tu semejanza.
Salmo 18
1AMARTE he, oh Jehová, fortaleza mía.
2Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.
3Invocaré á Jehová, digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.
4Cercáronme dolores de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron.
5Dolores del sepulcro me rodearon, previniéronme lazos de muerte.
6En mi angustia invoqué á Jehová, y clamé á mi Dios: él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos.
7Y la tierra fué conmovida y tembló; y moviéronse los fundamentos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó él.
8Humo subió de su nariz, y de su boca consumidor fuego; carbones fueron por él encendidos.
9Y bajó los cielos, y descendió; y oscuridad debajo de sus pies.
10Y cabalgó sobre un querubín, y voló: voló sobre las alas del viento.
11Puso tinieblas por escondedero suyo, su pabellón en derredor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos.
12Por el resplandor delante de él, sus nubes pasaron; granizo y carbones ardientes.
13Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dió su voz; granizo y carbones de fuego.
14Y envió sus saetas, y desbaratólos; y echó relámpagos, y los destruyó.
15Y aparecieron las honduras de las aguas, y descubriéronse los cimientos del mundo, á tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del viento de tu nariz.
16Envió desde lo alto; tomóme, sacóme de las muchas aguas.
17Libróme de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran ellos más fuertes que yo.
18Asaltáronme en el día de mi quebranto: mas Jehová fué mi apoyo.
19Y sacóme á anchura: libróme, porque se agradó de mí.
20Hame pagado Jehová conforme á mi justicia: conforme á la limpieza de mis manos me ha vuelto.
21Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios.
22Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no eché de mí sus estatutos.
23Y fuí íntegro para con él, y cauteléme de mi maldad.
24Pagóme pues Jehová conforme á mi justicia; conforme á la limpieza de mis manos delante de sus ojos.
25Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro.
26Limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso.
27Y tú salvarás al pueblo humilde, y humillarás los ojos altivos.
28Tú pues alumbrarás mi lámpara: Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas.
29Porque contigo desharé ejércitos; y con mi Dios asaltaré muros.
30Dios, perfecto su camino: es acendrada la palabra de Jehová: escudo es á todos los que en él esperan.
31Porque ¿qué Dios hay fuera de Jehová? ¿y qué fuerte fuera de nuestro Dios?
32Dios es el que me ciñe de fuerza, é hizo perfecto mi camino;
33Quien pone mis pies como pies de ciervas, é hízome estar sobre mis alturas;
34Quien enseña mis manos para la batalla, y será quebrado con mis brazos el arco de acero.
35Dísteme asimismo el escudo de tu salud: y tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha acrecentado.
36Ensanchaste mis pasos debajo de mí, y no titubearon mis rodillas.
37Perseguido he mis enemigos, y alcancélos, y no volví hasta acabarlos.
38Helos herido, y no podrán levantarse: cayeron debajo de mis pies.
39Pues me ceñiste de fortaleza para la pelea; has agobiado mis enemigos debajo de mí.
40Y dísteme la cerviz de mis enemigos, y destruí á los que me aborrecían.
41Clamaron, y no hubo quien salvase: aun á Jehová, mas no los oyó.
42Y molílos como polvo delante del viento; esparcílos como lodo de las calles.
43Librásteme de contiendas de pueblo: pusísteme por cabecera de gentes: pueblo que yo no conocía, me sirvió.
44Así que hubo oído, me obedeció; los hijos de extraños me mintieron;
45Los extraños flaquearon, y tuvieron miedo desde sus encerramientos.
46Viva Jehová, y sea bendita mi roca; y ensalzado sea el Dios de mi salud:
47El Dios que me da las venganzas, y sujetó pueblos á mí.
48Mi libertador de mis enemigos: hicísteme también superior de mis adversarios; librásteme de varón violento.
49Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh Jehová, y cantaré á tu nombre.
50El cual engrandece las saludes de su rey, y hace misericordia á su ungido, á David y á su simiente, para siempre.
Salmo 19
1LOS cielos cuentan la gloria de Dios, y la expansión denuncia la obra de sus manos.
2El un día emite palabra al otro día, y la una noche á la otra noche declara sabiduría.
3No hay dicho, ni palabras, ni es oída su voz.
4Por toda la tierra salió su hilo, y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.
5Y él, como un novio que sale de su tálamo, alégrase cual gigante para correr el camino.
6Del un cabo de los cielos es su salida, y su giro hasta la extremidad de ellos: y no hay quien se esconda de su calor.
7La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: el testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño.
8Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón: el precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos.
9El temor de Jehová, limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos.
10Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
11Tu siervo es además amonestado con ellos: en guardarlos hay grande galardón.
12Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos.
13Detén asimismo á tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí: entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.
14Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
Salmo 20
1OIGATE Jehová en el día de conflicto; defiéndate el nombre del Dios de Jacob.
2Envíete ayuda desde el santuario, y desde Sión te sostenga.
3Haga memoria de todos tus presentes, y reduzca á ceniza tu holocausto. (Selah.)
4Déte conforme á tu corazón, y cumpla todo tu consejo.
5Nosotros nos alegraremos por tu salud, y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios: cumpla Jehová todas tus peticiones.
6Ahora echo de ver que Jehová guarda á su ungido: oirálo desde los cielos de su santidad, con la fuerza de la salvación de su diestra.
7Estos confían en carros, y aquéllos en caballos: mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.
8Ellos arrodillaron, y cayeron; mas nosotros nos levantamos, y nos enhestamos.
9Salva, Jehová: que el Rey nos oiga el día que lo invocáremos.
Salmo 21
1ALEGRARÁSE el rey en tu fortaleza, oh Jehová; y en tu salud se gozará mucho.
2El deseo de su corazón le diste, y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. (Selah.)
3Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien: corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.
4Vida te demandó, y dístele largura de días por siglos y siglos.
5Grande es su gloria en tu salud: honra y majestad has puesto sobre él.
6Porque lo has bendecido para siempre; llenástelo de alegría con tu rostro.
7Por cuanto el rey confía en Jehová, y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.
8Alcanzará tu mano á todos tus enemigos; tu diestra alcanzará á los que te aborrecen.
9Ponerlos has como horno de fuego en el tiempo de tu ira: Jehová los deshará en su furor, y fuego los consumirá.
10Su fruto destruirás de la tierra, y su simiente de entre los hijos de los hombres.
11Porque trazaron el mal contra ti: fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán.
12Pues tú los pondrás en fuga, cuando aparejares en tus cuerdas las saetas contra sus rostros.
13Ensálzate, oh Jehová, con tu fortaleza: cantaremos y alabaremos tu poderío.
Salmo 22
1DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?
2Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no hay para mí silencio.
3Tú empero eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
4En ti esperaron nuestros padres: esperaron, y tú los libraste.
5Clamaron á ti, y fueron librados: esperaron en ti, y no se avergonzaron.
6Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y desecho del pueblo.
7Todos los que me ven, escarnecen de mí; estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
8Remítese á Jehová, líbrelo; sálvele, puesto que en él se complacía.
9Empero tú eres el que me sacó del vientre, el que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre.
10Sobre ti fuí echado desde la matriz: desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
11No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.
12Hanme rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado.
13Abrieron sobre mí su boca, como león rapante y rugiente.
14Heme escurrido como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron: mi corazón fué como cera, desliéndose en medio de mis entrañas.
15Secóse como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó á mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.
16Porque perros me han rodeado, hame cercado cuadrilla de malignos: horadaron mis manos y mis pies.
17Contar puedo todos mis huesos; ellos miran, considéranme.
18Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
19Mas tú, Jehová, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda.
20Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi única.
21Sálvame de la boca del león, y óyeme librándome de los cuernos de los unicornios.
22Anunciaré tu nombre á mis hermanos: en medio de la congregación te alabaré.
23Los que teméis á Jehová, alabadle; glorificadle, simiente toda de Jacob; y temed de él, vosotros, simiente toda de Israel.
24Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó á él, oyóle.
25De ti será mi alabanza en la grande congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen.
26Comerán los pobres, y serán saciados: alabarán á Jehová los que le buscan: vivirá vuestro corazón para siempre.
27Acordarse han, y volveránse á Jehová todos los términos de la tierra; y se humillarán delante de ti todas las familias de las gentes.
28Porque de Jehová es el reino; y él se enseñoreará de las gentes.
29Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra: postraránse delante de él todos los que descienden al polvo, si bien ninguno puede conservar la vida á su propia alma.
30La posteridad le servirá; será ella contada por una generación de Jehová.
31Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.
Salmo 23
1JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará.
2En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará.
3Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre.
4Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
5Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.
6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Salmo 24
1DE Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.
2Porque él la fundó sobre los mares, y afirmóla sobre los ríos.
3¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿y quién estará en el lugar de su santidad?
4El limpio de manos, y puro de corazón: el que no ha elevado su alma á la vanidad, ni jurado con engaño.
5El recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salud.
6Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Selah.)
7Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
8¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.
9Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
10¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, él es el Rey de la gloria. (Selah.)
Salmo 25
1A TI, oh Jehová, levantaré mi alma.
2Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.
3Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
4Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas.
5Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque tú eres el Dios de mi salud: en ti he esperado todo el día.
6Acuérdate, oh Jehová, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, que son perpetuas.
7De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme á tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová.
8Bueno y recto es Jehová: por tanto él enseñará á los pecadores el camino.
9Encaminará á los humildes por el juicio, y enseñará á los mansos su carrera.
10Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.
11Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado; porque es grande.
12¿Quién es el hombre que teme á Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.
13Su alma reposará en el bien, y su simiente heredará la tierra.
14El secreto de Jehová es para los que le temen; y á ellos hará conocer su alianza.
15Mis ojos están siempre hacia Jehová; porque él sacará mis pies de la red.
16Mírame, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido.
17Las angustias de mi corazón se han aumentado: sácame de mis congojas.
18Mira mi aflicción y mi trabajo: y perdona todos mis pecados.
19Mira mis enemigos, que se han multiplicado, y con odio violento me aborrecen.
20Guarda mi alma, y líbrame: no sea yo avergonzado, porque en ti confié.
21Integridad y rectitud me guarden; porque en ti he esperado.
22Redime, oh Dios, á Israel de todas sus angustias.
Salmo 26
1JÚZGAME, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado: confiado he asimismo en Jehová, no vacilaré.
2Pruébame, oh Jehová, y sondéame: examina mis riñones y mi corazón.
3Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y en tu verdad ando.
4No me he sentado con hombres de falsedad; ni entré con los que andan encubiertamente.
5Aborrecí la reunión de los malignos, y con los impíos nunca me senté.
6Lavaré en inocencia mis manos, y andaré alrededor de tu altar, oh Jehová:
7Para exclamar con voz de acción de gracias, y para contar todas tus maravillas.
8Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar del tabernáculo de tu gloria.
9No juntes con los pecadores mi alma, ni con los hombres de sangres mi vida:
10En cuyas manos está el mal, y su diestra está llena de sobornos.
11Yo empero andaré en mi integridad: redímeme, y ten misericordia de mí.
12Mi pie ha estado en rectitud: en las congregaciones bendeciré á Jehová.
Salmo 27
1JEHOVÁ es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?
2Cuando se allegaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
3Aunque se asiente campo contra mí, no temerá mi corazón: aunque contra mí se levante guerra, yo en esto confío.
4Una cosa he demandado á Jehová, ésta buscaré: que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
5Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; ocultaráme en lo reservado de su pabellón; pondráme en alto sobre una roca.
6Y luego ensalzará mi cabeza sobre mis enemigos en derredor de mí: y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo: cantaré y salmearé á Jehová.
7Oye, oh Jehová, mi voz con que á ti clamo; y ten misericordia de mí, respóndeme.
8Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová.
9No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira á tu siervo: mi ayuda has sido; no me dejes y no me desampares, Dios de mi salud.
10Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá.
11Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud, á causa de mis enemigos.
12No me entregues á la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.
13Hubiera yo desmayado, si no creyese que tengo de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.
14Aguarda á Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera á Jehová.
Salmo 28
1A TI clamaré, oh Jehová, fortaleza mía: no te desentiendas de mí; porque no sea yo, dejándome tú, semejante á los que descienden al sepulcro.
2Oye la voz de mis ruegos cuando clamo á ti, cuando alzo mis manos hacia el templo de tu santidad.
3No me arrebates á una con los malos, y con los que hacen iniquidad: los cuales hablan paz con sus prójimos, y la maldad está en su corazón.
4Dales conforme á su obra, y conforme á la malicia de sus hechos: dales conforme á la obra de sus manos, dales su paga.
5Porque no atendieron á las obras de Jehová, ni al hecho de sus manos, derribarálos, y no los edificará.
6Bendito Jehová, que oyó la voz de mis ruegos.
7Jehová es mi fortaleza y mi escudo: en él esperó mi corazón, y fuí ayudado; por lo que se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré.
8Jehová es su fuerza, y la fortaleza de las saludes de su ungido.
9Salva á tu pueblo, y bendice á tu heredad; y pastoréalos y ensálzalos para siempre.
Salmo 29
1DAD á Jehová, oh hijos de fuertes, dad á Jehová la gloria y la fortaleza.
2Dad á Jehová la gloria debida á su nombre: humillaos á Jehová en el glorioso santuario.
3Voz de Jehová sobre las aguas: hizo tronar el Dios de gloria: Jehová sobre las muchas aguas.
4Voz de Jehová con potencia; voz de Jehová con gloria.
5Voz de Jehová que quebranta los cedros; y quebrantó Jehová los cedros del Líbano.
6E hízolos saltar como becerros; al Líbano y al Sirión como hijos de unicornios.
7Voz de Jehová que derrama llamas de fuego.
8Voz de Jehová que hará temblar el desierto; hará temblar Jehová el desierto de Cades.
9Voz de Jehová que hará estar de parto á las ciervas, y desnudará las breñas: y en su templo todos los suyos le dicen gloria.
10Jehová preside en el diluvio, y asentóse Jehová por rey para siempre.
11Jehová dará fortaleza á su pueblo: Jehová bendecirá á su pueblo en paz.
Salmo 30
1GLORIFICARTE he, oh Jehová; porque me has ensalzado, y no hiciste á mis enemigos alegrarse de mí.
2Jehová Dios mío, á ti clamé, y me sanaste.
3Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro, dísteme vida, para que no descendiese á la sepultura.
4Cantad á Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad.
5Porque un momento será su furor; mas en su voluntad está la vida: por la tarde durará el lloro, y á la mañana vendrá la alegría.
6Y dije yo en mi prosperidad: no seré jamás conmovido;
7Porque tú, Jehová, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fuí conturbado.
8A ti, oh Jehová, clamaré; y al Señor suplicaré.
9¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al hoyo? ¿Te alabará el polvo? ¿anunciará tu verdad?
10Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí: Jehová, sé tú mi ayudador.
11Has tornado mi endecha en baile; desataste mi saco, y ceñísteme de alegría.
12Por tanto á ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.
Salmo 31
1EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confundido para siempre: líbrame en tu justicia.
2Inclina á mí tu oído, líbrame presto; séme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme.
3Porque tú eres mi roca y mi castillo; y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás.
4Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza.
5En tu mano encomiendo mi espíritu: tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
6Aborrecí á los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en Jehová he esperado.
7Me gozaré y alegraré en tu misericordia; porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias.
8Y no me encerraste en mano del enemigo; hiciste estar mis pies en anchura.
9Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia: hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.
10Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar: hase enflaquecido mi fuerza á causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
11De todos mis enemigos he sido oprobio, y de mis vecinos en gran manera, y horror á mis conocidos: los que me veían fuera, huían de mí.
12He sido olvidado de su corazón como un muerto: he venido á ser como un vaso perdido.
13Porque he oído afrenta de muchos; miedo por todas partes, cuando consultaban juntos contra mí, é ideaban quitarme la vida.
14Mas yo en ti confié, oh Jehová: yo dije: Dios mío eres tú.
15En tu mano están mis tiempos: líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.
16Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: sálvame por tu misericordia.
17No sea yo confundido, oh Jehová, ya que te he invocado; sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo.
18Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras, con soberbia y menosprecio.
19¡Cuán grande es tu bien, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
20Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: los pondrás en un tabernáculo á cubierto de contención de lenguas.
21Bendito Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte.
22Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: tú empero oíste la voz de mis ruegos, cuando á ti clamaba.
23Amad á Jehová todos vosotros sus santos: á los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que obra con soberbia.
24Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome vuestro corazón aliento.
Salmo 32
1BIENAVENTURADO aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y borrados sus pecados.
2Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, y en cuyo espíritu no hay superchería.
3Mientras callé, envejeciéronse mis huesos en mi gemir todo el día.
4Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)
5Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)
6Por esto orará á ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas á él.
7Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; con cánticos de liberación me rodearás. (Selah.)
8Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: sobre ti fijaré mis ojos.
9No seáis como el caballo, ó como el mulo, sin entendimiento: con cabestro y con freno su boca ha de ser reprimida, para que no lleguen á ti.
10Muchos dolores para el impío; mas el que espera en Jehová, lo cercará misericordia.
11Alegraos en Jehová, y gozaos, justos: y cantad todos vosotros los rectos de corazón.
Salmo 33
1ALEGRAOS, justos, en Jehová: á los rectos es hermosa la alabanza.
2Celebrad á Jehová con arpa: cantadle con salterio y decacordio.
3Cantadle canción nueva: hacedlo bien tañendo con júbilo.
4Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra con verdad hecha.
5El ama justicia y juicio: de la misericordia de Jehová está llena la tierra.
6Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca.
7El junta como en un montón las aguas de la mar: él pone en depósitos los abismos.
8Tema á Jehová toda la tierra: teman de él todos los habitadores del mundo.
9Porque él dijo, y fué hecho; él mandó, y existió.
10Jehová hace nulo el consejo de las gentes, y frustra las maquinaciones de los pueblos.
11El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.
12Bienaventurada la gente de que Jehová es su Dios; el pueblo á quien escogió por heredad para sí.
13Desde los cielos miró Jehová; vió á todos los hijos de los hombres:
14Desde la morada de su asiento miró sobre todos los moradores de la tierra.
15El formó el corazón de todos ellos; él considera todas sus obras.
16El rey no es salvo con la multitud del ejército: no escapa el valiente por la mucha fuerza.
17Vanidad es el caballo para salvarse: por la grandeza de su fuerza no librará.
18He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia;
19Para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en el hambre.
20Nuestra alma esperó á Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
21Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.
22Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, como esperamos en ti.
Salmo 34
1BENDECIRÉ á Jehová en todo tiempo; su alabanza será siempre en mi boca.
2En Jehová se gloriará mi alma: oiránlo los mansos, y se alegrarán.
3Engrandeced á Jehová conmigo, y ensalcemos su nombre á una.
4Busqué á Jehová, y él me oyó, y libróme de todos mis temores.
5A él miraron y fueron alumbrados: y sus rostros no se avergonzaron.
6Este pobre clamó, y oyóle Jehová, y librólo de todas sus angustias.
7El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, y los defiende.
8Gustad, y ved que es bueno Jehová: dichoso el hombre que confiará en él.
9Temed á Jehová, vosotros sus santos; porque no hay falta para los que le temen.
10Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; pero los que buscan á Jehová, no tendrán falta de ningún bien.
11Venid, hijos, oidme; el temor de Jehová os enseñaré.
12¿Quién es el hombre que desea vida, que codicia días para ver bien?
13Guarda tu lengua de mal, y tus labios de hablar engaño.
14Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.
15Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.
16La ira de Jehová contra los que mal hacen, para cortar de la tierra la memoria de ellos.
17Clamaron los justos, y Jehová oyó, y librólos de todas sus angustias.
18Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.
19Muchos son los males del justo; mas de todos ellos lo librará Jehová.
20El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.
21Matará al malo la maldad; y los que aborrecen al justo serán asolados.
22Jehová redime el alma de sus siervos; y no serán asolados cuantos en él confían.
Salmo 35
1DISPUTA, oh Jehová, con los que contra mí contienden; pelea con los que me combaten.
2Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda.
3Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di á mi alma: Yo soy tu salud.
4Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan.
5Sean como el tamo delante del viento; y el ángel de Jehová los acose.
6Sea su camino oscuridad y resbaladeros; y el ángel de Jehová los persiga.
7Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa hicieron hoyo para mi alma.
8Véngale el quebrantamiento que no sepa, y su red que escondió lo prenda: con quebrantamiento en ella caiga.
9Y gócese mi alma en Jehová; y alégrese en su salud.
10Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja?
11Levantáronse testigos falsos; demandáronme lo que no sabía;
12Volviéronme mal por bien, para abatir á mi alma.
13Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se revolvía en mi seno.
14Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
15Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: despedazábanme, y no cesaban;
16Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, crujiendo sobre mí sus dientes.
17Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones.
18Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo.
19No se alegren de mí mis enemigos injustos: ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo.
20Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
21Y ensancharon sobre mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
22Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, de mí no te alejes.
23Muévete y despierta para mi juicio, para mi causa, Dios mío y Señor mío.
24Júzgame conforme á tu justicia, Jehová Dios mío; y no se alegren de mí.
25No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado!
26Avergüéncense, y sean confundidos á una los que de mi mal se alegran: vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
27Canten y alégrense los que están á favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, que ama la paz de su siervo.
28Y mi lengua hablará de tu justicia, y de tu loor todo el día.
Salmo 36
1LA iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
2Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.
3Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; no quiso entender para bien hacer.
4Iniquidad piensa sobre su cama; está en camino no bueno, el mal no aborrece.
5Jehová, hasta los cielos es tu misericordia; tu verdad hasta las nubes.
6Tu justicia como los montes de Dios, tus juicios abismo grande: oh Jehová, al hombre y al animal conservas.
7¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
8Embriagarse han de la grosura de tu casa; y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
9Porque contigo está el manantial de la vida: en tu luz veremos la luz.
10Extiende tu misericordia á los que te conocen, y tu justicia á los rectos de corazón.
11No venga contra mí pie de soberbia; y mano de impíos no me mueva.
12Allí cayeron los obradores de iniquidad; fueron rempujados, y no pudieron levantarse.
Salmo 37
1NO te impacientes á causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
2Porque como hierba serán presto cortados, y decaerán como verdor de renuevo.
3Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado.
4Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón.
5Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará.
6Y exhibirá tu justicia como la luz, y tus derechos como el medio día.
7Calla á Jehová, y espera en él: no te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.
8Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo.
9Porque los malignos serán talados, mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.
10Pues de aquí á poco no será el malo: y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.
11Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz.
12Maquina el impío contra el justo, y cruje sobre él sus dientes.
13El Señor se reirá de él; porque ve que viene su día.
14Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar á los de recto proceder.
15La espada de ellos entrará en su mismo corazón, y su arco será quebrado.
16Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores.
17Porque los brazos de los impíos serán quebrados: mas el que sostiene á los justos es Jehová.
18Conoce Jehová los días de los perfectos: y la heredad de ellos será para siempre.
19No serán avergonzados en el mal tiempo; y en los días de hambre serán hartos.
20Mas los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos: se disiparán como humo.
21El impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia, y da.
22Porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán talados.
23Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y aprueba su camino.
24Cuando cayere, no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano.
25Mozo fuí, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan.
26En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su simiente es para bendición.
27Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre.
28Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara sus santos: para siempre serán guardados; mas la simiente de los impíos será extirpada.
29Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.
30La boca del justo hablará sabiduría; y su lengua proferirá juicio.
31La ley de su Dios está en su corazón; por tanto sus pasos no vacilarán.
32Acecha el impío al justo, y procura matarlo.
33Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren.
34Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te ensalzará para heredar la tierra: cuando serán talados los pecadores, lo verás.
35Vi yo al impío sumamente ensalzado, y que se extendía como un laurel verde.
36Empero pasóse, y he aquí no parece; y busquélo, y no fué hallado.
37Considera al íntegro, y mira al justo: que la postrimería de cada uno de ellos es paz.
38Mas los transgresores fueron todos á una destruídos: la postrimería de los impíos fué talada.
39Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de angustia.
40Y Jehová los ayudará, y los librará: y libertarálos de los impíos, y los salvará, por cuanto en él esperaron.
Salmo 38
1JEHOVÁ, no me reprendas en tu furor, ni me castigues en tu ira.
2Porque tus saetas descendieron á mí, y sobre mí ha caído tu mano.
3No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado.
4Porque mis iniquidades han pasado mi cabeza: como carga pesada se han agravado sobre mí.
5Pudriéronse, corrompiéronse mis llagas, á causa de mi locura.
6Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día.
7Porque mis lomos están llenos de irritación, y no hay sanidad en mi carne.
8Estoy debilitado y molido en gran manera; bramo á causa de la conmoción de mi corazón.
9Señor, delante de ti están todos mis deseos; y mi suspiro no te es oculto.
10Mi corazón está acongojado, hame dejado mi vigor; y aun la misma luz de mis ojos no está conmigo.
11Mis amigos y mis compañeros se quitaron de delante de mi plaga; y mis cercanos se pusieron lejos.
12Y los que buscaban mi alma armaron lazos; y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, y meditaban fraudes todo el día.
13Mas yo, como si fuera sordo, no oía; y estaba como un mudo, que no abre su boca.
14Fuí pues como un hombre que no oye, y que en su boca no tiene reprensiones.
15Porque á ti, oh Jehová, esperé yo: tú responderás, Jehová Dios mío.
16Porque dije: Que no se alegren de mí: cuando mi pie resbalaba, sobre mí se engrandecían.
17Empero yo estoy á pique de claudicar, y mi dolor está delante de mí continuamente.
18Por tanto denunciaré mi maldad; congojaréme por mi pecado.
19Porque mis enemigos están vivos y fuertes: y hanse aumentado los que me aborrecen sin causa:
20Y pagando mal por bien me son contrarios, por seguir yo lo bueno.
21No me desampares, oh Jehová: Dios mío, no te alejes de mí.
22Apresúrate á ayudarme, oh Señor, mi salud.
Salmo 39
1YO DIJE: Atenderé á mis caminos, para no pecar con mi lengua: guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío fuere contra mí.
2Enmudecí con silencio, calléme aun respecto de lo bueno: y excitóse mi dolor.
3Enardecióse mi corazón dentro de mí; encendióse fuego en mi meditación, y así proferí con mi lengua:
4Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuánto tengo de ser del mundo.
5He aquí diste á mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti: ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.)
6Ciertamente en tinieblas anda el hombre; ciertamente en vano se inquieta: junta, y no sabe quién lo allegará.
7Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza en ti está.
8Líbrame de todas mis rebeliones; no me pongas por escarnio del insensato.
9Enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste.
10Quita de sobre mí tu plaga; de la guerra de tu mano soy consumido.
11Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, y haces consumirse como de polilla su grandeza: ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah.)
12Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: no calles á mis lágrimas; porque peregrino soy para contigo, y advenedizo, como todos mis padres.
13Déjame, y tomaré fuerzas, antes que vaya y perezca.
Salmo 40
1RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, é inclinóse á mí, y oyó mi clamor.
2E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
3Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y esperarán en Jehová.
4Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira.
5Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados.
6Sacrificio y presente no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado.
7Entonces dije: He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí:
8El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas.
9Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.
10No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: tu verdad y tu salvación he dicho: no oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.
11Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.
12Porque me han cercado males hasta no haber cuento: hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.
13Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate á socorrerme.
14Sean avergonzados y confusos á una los que buscan mi vida para cortarla: vuelvan atrás y avergüéncense los que mi mal desean.
15Sean asolados en pago de su afrenta los que me dicen: ¡Ea, ea!
16Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Jehová sea ensalzado.
17Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
Salmo 41
1BIENAVENTURADO el que piensa en el pobre: en el día malo lo librará Jehová.
2Jehová lo guarde, y le dé vida: sea bienaventurado en la tierra, y no lo entregues á la voluntad de sus enemigos.
3Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor: mullirás toda su cama en su enfermedad.
4Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado.
5Mis enemigos dicen mal de mí preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?
6Y si venía á verme, hablaba mentira: su corazón se amontonaba iniquidad; y salido fuera, hablábala.
7Reunidos murmuraban contra mí todos los que me aborrecían: contra mí pensaban mal, diciendo de mí:
8Cosa pestilencial de él se ha apoderado; y el que cayó en cama, no volverá á levantarse.
9Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar.
10Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, y daréles el pago.
11En esto habré conocido que te he agradado, que mi enemigo no se holgará de mí.
12En cuanto á mí, en mi integridad me has sustentado, y me has hecho estar delante de ti para siempre.
13Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, por siglos de siglos. Amén y Amén.
Salmo 42
1COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
2Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¡cuándo vendré, y pareceré delante de Dios!
3Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
4Acordaréme de estas cosas, y derramaré sobre mí mi alma: cuando pasaré en el número, iré con ellos hasta la casa de Dios, con voz de alegría y de alabanza, haciendo fiesta la multitud.
5¿Por qué te abates, oh alma mía, y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar por las saludes de su presencia.
6Dios mío, mi alma está en mí abatida: acordaréme por tanto de ti desde tierra del Jordán, y de los Hermonitas, desde el monte de Mizhar.
7Un abismo llama á otro á la voz de tus canales: todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
8De día mandará Jehová su misericordia, y de noche su canción será conmigo, y oración al Dios de mi vida.
9Diré á Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?
10Mientras se están quebrantando mis huesos, mis enemigos me afrentan, diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
11¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
Salmo 43
1JÚZGAME, oh Dios, y aboga mi causa: líbrame de gente impía, del hombre de engaño é iniquidad.
2Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
3Envía tu luz y tu verdad: éstas me guiarán, me conducirán al monte de tu santidad, y á tus tabernáculos.
4Y entraré al altar de Dios, al Dios alegría de mi gozo; y alabaréte con arpa, oh Dios, Dios mío.
5¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
Salmo 44
1OH Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, la obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.
2Tú con tu mano echaste las gentes, y los plantaste á ellos; afligiste los pueblos, y los arrojaste.
3Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.
4Tú, oh Dios, eres mi rey: manda saludes á Jacob.
5Por medio de ti sacudiremos á nuestros enemigos: en tu nombre atropellaremos á nuestros adversarios.
6Porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará.
7Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, y has avergonzado á los que nos aborrecían.
8En Dios nos gloriaremos todo tiempo, y para siempre loaremos tu nombre. (Selah.)
9Empero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; y no sales en nuestros ejércitos.
10Nos hiciste retroceder del enemigo, y saqueáronnos para sí los que nos aborrecían.
11Pusístenos como á ovejas para comida, y esparcístenos entre las gentes.
12Has vendido tu pueblo de balde, y no pujaste en sus precios.
13Pusístenos por vergüenza á nuestros vecinos, por escarnio y por burla á los que nos rodean.
14Pusístenos por proverbio entre las gentes, por movimiento de cabeza en los pueblos.
15Cada día mi vergüenza está delante de mí, y cúbreme la confusión de mi rostro,
16Por la voz del que me vitupera y deshonra, por razón del enemigo y del que se venga.
17Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; y no hemos faltado á tu pacto.
18No se ha vuelto atrás nuestro corazón, ni tampoco se han apartado nuestros pasos de tus caminos.
19Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, y nos cubriste con sombra de muerte,
20Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios, ó alzado nuestras manos á dios ajeno,
21¿No demandaría Dios esto? porque él conoce los secretos del corazón.
22Empero por tu causa nos matan cada día; somos tenidos como ovejas para el matadero.
23Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre.
24¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?
25Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo: nuestro vientre está pegado con la tierra.
26Levántate para ayudarnos, y redímenos por tu misericordia.
Salmo 45
1REBOSA mi corazón palabra buena: refiero yo al Rey mis obras: mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.
2Haste hermoseado más que los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios: por tanto Dios te ha bendecido para siempre.
3Cíñete tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad.
4Y en tu gloria sé prosperado: cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia; y tu diestra te enseñará cosas terribles.
5Tus saetas agudas con que caerán pueblos debajo de ti, penetrarán en el corazón de los enemigos del Rey.
6Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre: vara de justicia la vara de tu reino.
7Amaste la justicia y aborreciste la maldad: por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de gozo sobre tus compañeros.
8Mirra, áloe, y casia exhalan todos tus vestidos: en estancias de marfil te han recreado.
9Hijas de reyes entre tus ilustres: está la reina á tu diestra con oro de Ophir.
10Oye, hija, y mira, é inclina tu oído; y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;
11Y deseará el rey tu hermosura: é inclínate á él, porque él es tu Señor.
12Y las hijas de Tiro vendrán con presente; implorarán tu favor los ricos del pueblo.
13Toda ilustre es de dentro la hija del rey: de brocado de oro es su vestido.
14Con vestidos bordados será llevada al rey; vírgenes en pos de ella: sus compañeras serán traídas á ti.
15Serán traídas con alegría y gozo: entrarán en el palacio del rey.
16En lugar de tus padres serán tus hijos, á quienes harás príncipes en toda la tierra.
17Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones: por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.
Salmo 46
1DIOS es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
2Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.
3Bramarán, turbaránse sus aguas; temblarán los montes á causa de su braveza. (Selah.)
4Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, el santuario de las tiendas del Altísimo.
5Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.
6Bramaron las gentes, titubearon los reinos; dió él su voz, derritióse la tierra.
7Jehová de los ejércitos es con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
8Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra.
9Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra: que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego.
10Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.
11Jehová de los ejércitos es con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
Salmo 47
1PUEBLOS todos, batid las manos; aclamad á Dios con voz de júbilo.
2Porque Jehová el Altísimo es terrible; Rey grande sobre toda la tierra.
3El sujetará á los pueblos debajo de nosotros, y á las gentes debajo de nuestros pies.
4El nos elegirá nuestras heredades; la hermosura de Jacob, al cual amó. (Selah.)
5Subió Dios con júbilo, Jehová con sonido de trompeta.
6Cantad á Dios, cantad: cantad á nuestro Rey, cantad.
7Porque Dios es el Rey de toda la tierra: cantad con inteligencia.
8Reinó Dios sobre las gentes: asentóse Dios sobre su santo trono.
9Los príncipes de los pueblos se juntaron al pueblo del Dios de Abraham: porque de Dios son los escudos de la tierra; él es muy ensalzado.
Salmo 48
1GRANDE es Jehová y digno de ser en gran manera alabado, en la ciudad de nuestro Dios, en el monte de su santuario.
2Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra es el monte de Sión, á los lados del aquilón, la ciudad del gran Rey.
3Dios en sus palacios es conocido por refugio.
4Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; pasaron todos.
5Y viéndola ellos así, maravilláronse, se turbaron, diéronse priesa á huir.
6Tomólos allí temblor; dolor, como á mujer que pare.
7Con viento solano quiebras tú las naves de Tharsis.
8Como lo oímos, así hemos visto en la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios: afirmarála Dios para siempre. (Selah.)
9Esperamos tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo.
10Conforme á tu nombre, oh Dios, así es tu loor hasta los fines de la tierra: de justicia está llena tu diestra.
11Alegraráse el monte de Sión; se gozarán las hijas de Judá por tus juicios.
12Andad alrededor de Sión, y rodeadla: contad sus torres.
13Poned vuestro corazón á su antemuro, mirad sus palacios; para que lo contéis á la generación venidera.
14Porque este Dios es Dios nuestro eternalmente y para siempre: él nos capitaneará hasta la muerte.
Salmo 49
1OID esto, pueblos todos; escuchad, habitadores todos del mundo:
2Así los plebeyos como los nobles, el rico y el pobre juntamente.
3Mi boca hablará sabiduría; y el pensamiento de mi corazón inteligencia.
4Acomodaré á ejemplos mi oído: declararé con el arpa mi enigma.
5¿Por qué he de temer en los días de adversidad, cuando la iniquidad de mis insidiadores me cercare?
6Los que confían en sus haciendas, y en la muchedumbre de sus riquezas se jactan,
7Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar á Dios su rescate.
8(Porque la redención de su vida es de gran precio, y no se hará jamás;)
9Que viva adelante para siempre, y nunca vea la sepultura.
10Pues se ve que mueren los sabios, así como el insensato y el necio perecen, y dejan á otros sus riquezas.
11En su interior tienen que sus casas serán eternas, y sus habitaciones para generación y generación: llamaron sus tierras de sus nombres.
12Mas el hombre no permanecerá en honra: es semejante á las bestias que perecen.
13Este su camino es su locura: con todo, corren sus descendientes por el dicho de ellos. (Selah.)
14Como rebaños serán puestos en la sepultura; la muerte se cebará en ellos; y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana: y se consumirá su bien parecer en el sepulcro de su morada.
15Empero Dios redimirá mi vida del poder de la sepultura, cuando me tomará. (Selah.)
16No temas cuando se enriquece alguno, cuando aumenta la gloria de su casa;
17Porque en muriendo no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria.
18Si bien mientras viviere, dirá dichosa á su alma: y tú serás loado cuando bien te tratares.
19Entrará á la generación de sus padres: no verán luz para siempre.
20El hombre en honra que no entiende, semejante es á las bestias que perecen.
Salmo 50
1EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
2De Sión, perfección de hermosura, ha Dios resplandecido.
3Vendrá nuestro Dios, y no callará: fuego consumirá delante de él, y en derredor suyo habrá tempestad grande.
4Convocará á los cielos de arriba, y á la tierra, para juzgar á su pueblo.
5Juntadme mis santos; los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
6Y denunciarán los cielos su justicia; porque Dios es el juez. (Selah.)
7Oye, pueblo mío, y hablaré: escucha, Israel, y testificaré contra ti: yo soy Dios, el Dios tuyo.
8No te reprenderé sobre tus sacrificios, ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.
9No tomaré de tu casa becerros, ni machos cabríos de tus apriscos.
10Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados.
11Conozco todas las aves de los montes, y en mi poder están las fieras del campo.
12Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: porque mío es el mundo y su plenitud.
13¿Tengo de comer yo carne de toros, ó de beber sangre de machos cabríos?
14Sacrifica á Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo.
15E invócame en el día de la angustia: te libraré, y tú me honrarás.
16Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, y que tomar mi pacto en tu boca,
17Pues que tú aborreces el castigo, y echas á tu espalda mis palabras?
18Si veías al ladrón, tú corrías con él; y con los adúlteros era tu parte.
19Tu boca metías en mal, y tu lengua componía engaño.
20Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia.
21Estas cosas hiciste, y yo he callado: pensabas que de cierto sería yo como tú: yo te argüiré, y pondrélas delante de tus ojos.
22Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; no sea que arrebate, sin que nadie libre.
23El que sacrifica alabanza me honrará: y al que ordenare su camino, le mostraré la salud de Dios.
Salmo 51
1TEN piedad de mí, oh Dios, conforme á tu misericordia: conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
2Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
3Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado está siempre delante de mí.
4A ti, á ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: porque seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio.
5He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
6He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
7Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.
8Hazme oir gozo y alegría; y se recrearán los huesos que has abatido.
9Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades.
10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu santo espíritu.
12Vuélveme el gozo de tu salud; y el espíritu libre me sustente.
13Enseñaré á los prevaricadores tus caminos; y los pecadores se convertirán á ti.
14Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: cantará mi lengua tu justicia.
15Señor, abre mis labios; y publicará mi boca tu alabanza.
16Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; no quieres holocausto.
17Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
18Haz bien con tu benevolencia á Sión: edifica los muros de Jerusalem.
19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.
Salmo 52
1¿POR qué te glorías de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
2Agravios maquina tu lengua: como navaja amolada hace engaño.
3Amaste el mal más que el bien; la mentira más que hablar justicia. (Selah.)
4Has amado toda suerte de palabras perniciosas, engañosa lengua.
5Por tanto Dios te derribará para siempre: te asolará y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah.)
6Y verán los justos, y temerán; y reiránse de él, diciendo:
7He aquí el hombre que no puso á Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas, y se mantuvo en su maldad.
8Mas yo estoy como oliva verde en la casa de Dios: en la misericordia de Dios confío perpetua y eternalmente.
9Te alabaré para siempre por lo que has hecho: y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.
Salmo 53
1DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse é hicieron abominable maldad: no hay quien haga bien.
2Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, por ver si hay algún entendido que busque á Dios.
3Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido: no hay quien haga bien, no hay ni aun uno.
4¿No tienen conocimiento todos esos que obran iniquidad? que comen á mi pueblo como si comiesen pan: á Dios no han invocado.
5Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo: porque Dios ha esparcido los huesos del que asentó campo contra ti: los avergonzaste, porque Dios los desechó.
6¡Oh quién diese de Sión saludes á Israel! En volviendo Dios la cautividad de su pueblo, gozarse ha Jacob, y alegraráse Israel.
Salmo 54
1OH Dios, sálvame por tu nombre, y con tu poder defiéndeme.
2Oh Dios, oye mi oración; escucha las razones de mi boca.
3Porque extraños se han levantado contra mí, y fuertes buscan mi alma: no han puesto á Dios delante de sí. (Selah.)
4He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor es con los que sostienen mi vida.
5El volverá el mal á mis enemigos: córtalos por tu verdad.
6Voluntariamente sacrificaré á ti; alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno.
7Porque me ha librado de toda angustia, y en mis enemigos vieron mis ojos mi deseo.
Salmo 55
1ESCUCHA, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
2Estáme atento, y respóndeme: clamo en mi oración, y levanto el grito,
3A causa de la voz del enemigo, por la opresión del impío; porque echaron sobre mí iniquidad, y con furor me han amenazado.
4Mi corazón está doloroso dentro de mí, y terrores de muerte sobre mí han caído.
5Temor y temblor vinieron sobre mí, y terror me ha cubierto.
6Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! volaría yo, y descansaría.
7Ciertamente huiría lejos: moraría en el desierto. (Selah.)
8Apresuraríame á escapar del viento tempestuoso, de la tempestad.
9Deshace, oh Señor, divide la lengua de ellos; porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
10Día y noche la rodean sobre sus muros; é iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
11Agravios hay en medio de ella, y el fraude y engaño no se apartan de sus plazas.
12Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él:
13Mas tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar:
14Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, á la casa de Dios andábamos en compañía.
15Condenados sean á muerte, desciendan vivos al infierno: porque maldades hay en su compañía, entre ellos.
16Yo á Dios clamaré; y Jehová me salvará.
17Tarde y mañana y á medio día oraré y clamaré; y él oirá mi voz.
18El ha redimido en paz mi alma de la guerra contra mí; pues fueron contra mí muchos.
19Dios oirá, y los quebrantará luego, el que desde la antigüedad permanece (Selah); por cuanto no se mudan, ni temen á Dios.
20Extendió sus manos contra sus pacíficos: violó su pacto.
21Ablandan más que manteca su boca, pero guerra hay en su corazón: suavizan sus palabras más que el aceite, mas ellas son cuchillos.
22Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.
23Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de la sepultura: los hombres sanguinarios y engañadores no demediarán sus días: empero yo confiaré en ti.
Salmo 56
1TEN misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre: me oprime combatiéndome cada día.
2Apúranme mis enemigos cada día; porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo.
3En el día que temo, yo en ti confío.
4En Dios alabaré su palabra: en Dios he confiado, no temeré lo que la carne me hiciere.
5Todos los días me contristan mis negocios; contra mí son todos sus pensamientos para mal.
6Reúnense, escóndense, miran ellos atentamente mis pasos, esperando mi vida.
7¿Escaparán ellos por la iniquidad? Oh Dios, derriba en tu furor los pueblos.
8Mis huídas has tú contado: pon mis lágrimas en tu redoma: ¿no están ellas en tu libro?
9Serán luego vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare: en esto conozco que Dios es por mí.
10En Dios alabaré su palabra; en Jehová alabaré su palabra.
11En Dios he confiado: no temeré lo que me hará el hombre.
12Sobre mí, oh Dios, están tus votos: te tributaré alabanzas.
13Porque has librado mi vida de la muerte, y mis pies de caída, para que ande delante de Dios en la luz de los que viven.
Salmo 57
1TEN misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé, hasta que pasen los quebrantos.
2Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece.
3El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me apura (Selah); Dios enviará su misericordia y su verdad.
4Mi vida está entre leones; estoy echado entre hijos de hombres encendidos: sus dientes son lanzas y saetas, y su lengua cuchillo agudo.
5Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra tu gloria.
6Red han armado á mis pasos; hase abatido mi alma: hoyo han cavado delante de mí; en medio de él han caído. (Selah.)
7Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto: cantaré, y trovaré salmos.
8Despierta, oh gloria mía; despierta, salterio y arpa: levantaréme de mañana.
9Alabarte he en los pueblos, oh Señor; cantaré de ti en las naciones.
10Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, y hasta las nubes tu verdad.
11Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra tu gloria.
Salmo 58
1OH congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿juzgáis rectamente, hijos de los hombres?
2Antes con el corazón obráis iniquidades: hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.
3Enajenáronse los impíos desde la matriz; descarriáronse desde el vientre, hablando mentira.
4Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente: son como áspide sordo que cierra su oído;
5Que no oye la voz de los que encantan, por más hábil que el encantador sea.
6Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas: quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos.
7Córranse como aguas que se van de suyo: en entesando sus saetas, luego sean hechas pedazos.
8Pasen ellos como el caracol que se deslíe: como el abortivo de mujer, no vean el sol.
9Antes que vuestras ollas sientan las espinas, así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad.
10Alegraráse el justo cuando viere la venganza: sus pies lavará en la sangre del impío.
11Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.
Salmo 59
1LÍBRAME de mis enemigos, oh Dios mío: ponme en salvo de los que contra mí se levantan.
2Líbrame de los que obran iniquidad, y sálvame de hombres sanguinarios.
3Porque he aquí están acechando mi vida: hanse juntado contra mí fuertes, no por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová.
4Sin delito mío corren y se aperciben: despierta para venir á mi encuentro, y mira.
5Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para visitar todas las gentes: no hayas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. (Selah.)
6Volveránse á la tarde, ladrarán como perros, y rodearán la ciudad.
7He aquí proferirán con su boca; cuchillos están en sus labios, porque dicen: ¿Quién oye?
8Mas tú, Jehová, te reirás de ellos, te burlarás de todas las gentes.
9De su fuerza esperaré yo en ti: porque Dios es mi defensa.
10El Dios de mi misericordia me prevendrá: Dios me hará ver en mis enemigos mi deseo.
11No los matarás, porque mi pueblo no se olvide: hazlos vagar con tu fortaleza; y abátelos, oh Jehová, escudo nuestro,
12Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios; y sean presos por su soberbia, y por la maldición y mentira que profieren.
13Acábalos con furor, acábalos, y no sean: y sepan que Dios domina en Jacob hasta los fines de la tierra. (Selah.)
14Vuelvan pues á la tarde, y ladren como perros, y rodeen la ciudad.
15Anden ellos errantes para hallar qué comer: y si no se saciaren, murmuren.
16Yo empero cantaré tu fortaleza, y loaré de mañana tu misericordia: porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.
17Fortaleza mía, á ti cantaré; porque eres Dios de mi amparo, Dios de mi misericordia.
Salmo 60
1OH Dios, tú nos has desechado, nos disipaste; te has airado: vuélvete á nosotros.
2Hiciste temblar la tierra, abrístela: sana sus quiebras, porque titubea.
3Has hecho ver á tu pueblo duras cosas: hicístenos beber el vino de agitación.
4Has dado á los que te temen bandera que alcen por la verdad. (Selah.)
5Para que se libren tus amados, salva con tu diestra, y óyeme.
6Dios pronunció por su santuario; yo me alegraré; partiré á Sichêm, y mediré el valle de Succoth.
7Mío es Galaad, y mío es Manasés; y Ephraim es la fortaleza de mi cabeza; Judá, mi legislador;
8Moab, la vasija de mi lavatorio; sobre Edom echaré mi zapato: haz júbilo sobre mí, oh Palestina.
9¿Quién me llevará á la ciudad fortalecida? ¿quién me llevará hasta Idumea?
10Ciertamente, tú, oh Dios, que nos habías desechado; y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.
11Danos socorro contra el enemigo, que vana es la salud de los hombres.
12En Dios haremos proezas; y él hollará nuestros enemigos.
Salmo 61
1OYE, oh Dios, mi clamor; á mi oración atiende.
2Desde el cabo de la tierra clamaré á ti, cuando mi corazón desmayare: á la peña más alta que yo me conduzcas.
3Porque tú has sido mi refugio, y torre de fortaleza delante del enemigo.
4Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre: estaré seguro bajo la cubierta de tus alas.
5Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, has dado heredad á los que temen tu nombre.
6Días sobre días añadirás al rey: sus años serán como generación y generación.
7Estará para siempre delante de Dios: misericordia y verdad prepara que lo conserven.
8Así cantaré tu nombre para siempre, pagando mis votos cada día.
Salmo 62
1EN Dios solamente está acallada mi alma: de él viene mi salud.
2El solamente es mi fuerte, y mi salud; es mi refugio, no resbalaré mucho.
3¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? Pereceréis todos vosotros, caeréis como pared acostada, como cerca ruinosa.
4Solamente consultan de arrojarle de su grandeza; aman la mentira, con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah.)
5Alma mía, en Dios solamente reposa; porque de él es mi esperanza.
6El solamente es mi fuerte y mí salud: es mi refugio, no resbalaré.
7En Dios está mi salvación y mi gloria: en Dios está la roca de mi fortaleza, y mi refugio.
8Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. (Selah.)
9Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón: pesándolos á todos igualmente en la balanza, serán menos que la vanidad.
10No confiéis en la violencia, ni en la rapiña; no os envanezcáis: si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón en ella.
11Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza.
12Y de ti, oh Señor, es la misericordia: porque tú pagas á cada uno conforme á su obra.
Salmo 63
1DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas;
2Para ver tu fortaleza y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.
3Porque mejor es tu misericordia que la vida: mis labios te alabarán.
4Así te bendeciré en mi vida: en tu nombre alzaré mis manos.
5Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; y con labios de júbilo te alabará mi boca,
6Cuando me acordaré de ti en mi lecho, cuando meditaré de ti en las velas de la noche.
7Porque has sido mi socorro; y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
8Está mi alma apegada á ti: tu diestra me ha sostenido.
9Mas los que para destrucción buscaron mi alma, caerán en los sitios bajos de la tierra.
10Destruiránlos á filo de espada; serán porción de las zorras.
11Empero el rey se alegrará en Dios; será alabado cualquiera que por él jura: porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.
Salmo 64
1ESCUCHA, oh Dios, mi voz en mi oración: guarda mi vida del miedo del enemigo.
2Escóndeme del secreto consejo de los malignos; de la conspiración de los que obran iniquidad:
3Que amolaron su lengua como cuchillo, y armaron por su saeta palabra amarga;
4Para asaetear á escondidas al íntegro: de improviso lo asaetean, y no temen.
5Obstinados en su inicuo designio, tratan de esconder los lazos, y dicen: ¿Quién los ha de ver?
6Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como el corazón, es profundo.
7Mas Dios los herirá con saeta; de repente serán sus plagas.
8Y harán caer sobre sí sus mismas lenguas: se espantarán todos los que los vieren.
9Y temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán su hecho.
10Alegraráse el justo en Jehová, y confiaráse en él; y se gloriarán todos los rectos de corazón.
Salmo 65
1A TI es plácida la alabanza en Sión, oh Dios: y á ti se pagarán los votos.
2Tú oyes la oración: á ti vendrá toda carne.
3Palabras de iniquidades me sobrepujaron: mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.
4Dichoso el que tú escogieres, é hicieres llegar á ti, para que habite en tus atrios: seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.
5Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, oh Dios de nuestra salud, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines de la mar.
6Tú, el que afirma los montes con su potencia, ceñido de valentía:
7El que amansa el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, y el alboroto de las gentes.
8Por tanto los habitadores de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.
9Visitas la tierra, y la riegas: en gran manera la enriqueces con el río de Dios, lleno de aguas: preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.
10Haces se empapen sus surcos, haces descender sus canales: ablándasla con lluvias, bendices sus renuevos.
11Tú coronas el año de tus bienes; y tus nubes destilan grosura.
12Destilan sobre las estancias del desierto; y los collados se ciñen de alegría.
13Vístense los llanos de manadas, y los valles se cubren de grano: dan voces de júbilo, y aun cantan.
Salmo 66
1ACLAMAD á Dios con alegría, toda la tierra:
2Cantad la gloria de su nombre: poned gloria en su alabanza.
3Decid á Dios: ¡Cuán terribles tus obras! Por lo grande de tu fortaleza te mentirán tus enemigos.
4Toda la tierra te adorará, y cantará á ti; cantarán á tu nombre. (Selah.)
5Venid, y ved las obras de Dios, terrible en hechos sobre los hijos de los hombres.
6Volvió la mar en seco; por el río pasaron á pie; allí en él nos alegramos.
7El se enseñorea con su fortaleza para siempre: sus ojos atalayan sobre las gentes: los rebeldes no serán ensalzados. (Selah.)
8Bendecid, pueblos, á nuestro Dios, y haced oir la voz de su alabanza.
9El es el que puso nuestra alma en vida, y no permitió que nuestros pies resbalasen.
10Porque tú nos probaste, oh Dios: ensayástenos como se afina la plata.
11Nos metiste en la red; pusiste apretura en nuestros lomos.
12Hombres hiciste subir sobre nuestra cabeza; entramos en fuego y en aguas, y sacástenos á hartura.
13Entraré en tu casa con holocaustos: te pagaré mis votos,
14Que pronunciaron mis labios, y habló mi boca, cuando angustiado estaba.
15Holocaustos de cebados te ofreceré, con perfume de carneros: sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah.)
16Venid, oid todos los que teméis á Dios, y contaré lo que ha hecho á mi alma.
17A él clamé con mi boca, y ensalzado fué con mi lengua.
18Si en mi corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, el Señor no me oyera.
19Mas ciertamente me oyó Dios; antendió á la voz de mi súplica.
20Bendito Dios, que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
Salmo 67
1DIOS tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros (Selah);
2Para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las gentes tu salud.
3Alábente los pueblos, oh Dios; alábente los pueblos todos.
4Alégrense y gócense las gentes; porque juzgarás los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones en la tierra. (Selah.)
5Alábente los pueblos, oh Dios: todos los pueblos te alaben.
6La tierra dará su fruto: nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.
7Bendíganos Dios, y témanlo todos los fines de la tierra.
Salmo 68
1LEVÁNTESE Dios, sean esparcidos sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen.
2Como es lanzado el humo, los lanzarás: como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios.
3Mas los justos se alegrarán: gozarse han delante de Dios, y saltarán de alegría.
4Cantad á Dios, cantad salmos á su nombre: ensalzad al que sube sobre los cielos en JAH su nombre, y alegraos delante de él.
5Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en la morada de su santuario:
6El Dios que hace habitar en familia los solos; que saca á los aprisionados con grillos: mas los rebeldes habitan en sequedad.
7Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, cuando anduviste por el desierto, (Selah,)
8La tierra tembló; también destilaron los cielos á la presencia de Dios: aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel.
9Abundante lluvia esparciste, oh Dios, á tu heredad; y cuando se cansó, tú la recreaste.
10Los que son de tu grey han morado en ella: por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.
11El Señor daba palabra: de las evangelizantes había grande ejército.
12Huyeron, huyeron reyes de ejércitos; y las que se quedaban en casa partían los despojos.
13Bien que fuisteis echados entre los tiestos, seréis como las alas de la paloma cubierta de plata, y sus plumas con amarillez de oro.
14Cuando esparció el Omnipotente los reyes en ella, emblanquecióse ésta como la nieve en Salmón.
15Monte de Dios es el monte de Basán; monte alto el de Basán.
16¿Por qué os levantáis, oh montes altos? Este monte amó Dios para su asiento; ciertamente Jehová habitará en él para siempre.
17Los carros de Dios son veinte mil, y más millares de ángeles. El Señor entre ellos, como en Sinaí, así en el santuario.
18Subiste á lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.
19Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salud. (Selah.)
20Dios, nuestro Dios ha de salvarnos; y de Dios Jehová es el librar de la muerte.
21Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, la cabelluda mollera del que camina en sus pecados.
22El Señor dijo: De Basán haré volver, te haré volver de los profundos de la mar:
23Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos, y de ella la lengua de tus perros.
24Vieron tus caminos, oh Dios; los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario.
25Los cantores iban delante, los tañedores detrás; en medio, las doncellas con adufes.
26Bendecid á Dios en congregaciones: al Señor, vosotros de la estirpe de Israel.
27Allí estaba el joven Benjamín señoreador de ellos, los príncipes de Judá en su congregación, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Nephtalí.
28Tu Dios ha ordenado tu fuerza; confirma, oh Dios, lo que has obrado en nosotros.
29Por razón de tu templo en Jerusalem los reyes te ofrecerán dones.
30Reprime la reunión de gentes armadas, la multitud de toros con los becerros de los pueblos, hasta que todos se sometan con sus piezas de plata: disipa los pueblos que se complacen en la guerra.
31Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía apresurará sus manos á Dios.
32Reinos de la tierra, cantad á Dios, cantad al Señor (Selah);
33Al que cabalga sobre los cielos de los cielos que son de antiguo: he aquí á su voz dará voz de fortaleza.
34Atribuid fortaleza á Dios: sobre Israel es su magnificencia, y su poder está en los cielos.
35Terrible eres, oh Dios, desde tus santuarios: el Dios de Israel, él da fortaleza y vigor á su pueblo. Bendito Dios.
Salmo 69
1SÁLVAME, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma.
2Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: he venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
3Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios.
4Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: he venido pues á pagar lo que no he tomado.
5Dios, tú sabes mi locura; y mis delitos no te son ocultos.
6No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor Jehová de los ejércitos; no sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.
7Porque por amor de ti he sufrido afrenta; confusión ha cubierto mi rostro.
8He sido extrañado de mis hermanos, y extraño á los hijos de mi madre.
9Porque me consumió el celo de tu casa; y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.
10Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; y esto me ha sido por afrenta.
11Puse además saco por mi vestido; y vine á serles por proverbio.
12Hablaban contra mí los que se sentaban á la puerta, y me zaherían en las canciones de los bebedores de sidra.
13Empero yo enderezaba mi oración á ti, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad: oh Dios, por la multitud de tu misericordia, por la verdad de tu salud, óyeme.
14Sácame del lodo, y no sea yo sumergido: sea yo libertado de los que me aborrecen, y del profundo de las aguas.
15No me anegue el ímpetu de las aguas, ni me suerba la hondura, ni el pozo cierre sobre mí su boca.
16Oyeme, Jehová, porque apacible es tu misericordia; mírame conforme á la multitud de tus miseraciones.
17Y no escondas tu rostro de tu siervo; porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.
18Acércate á mi alma, redímela: líbrame á causa de mis enemigos.
19Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio: delante de ti están todos mis enemigos.
20La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: y consoladores, y ninguno hallé.
21Pusiéronme además hiel por comida, y en mi sed me dieron á beber vinagre.
22Sea su mesa delante de ellos por lazo, y lo que es para bien por tropiezo.
23Sean oscurecidos sus ojos para ver, y haz siempre titubear sus lomos.
24Derrama sobre ellos tu ira, y el furor de tu enojo los alcance.
25Sea su palacio asolado: en sus tiendas no haya morador.
26Porque persiguieron al que tú heriste; y cuentan del dolor de los que tú llagaste.
27Pon maldad sobre su maldad, y no entren en tu justicia.
28Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos con los justos.
29Y yo afligido y dolorido, tu salud, oh Dios, me defenderá.
30Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, ensalzarélo con alabanza.
31Y agradará á Jehová más que sacrificio de buey, ó becerro que echa cuernos y uñas.
32Veránlo los humildes, y se gozarán; buscad á Dios, y vivirá vuestro corazón.
33Porque Jehová oye á los menesterosos, y no menosprecia á sus prisioneros.
34Alábenlo los cielos y la tierra, los mares, y todo lo que se mueve en ellos.
35Porque Dios guardará á Sión, y reedificará las ciudades de Judá; y habitarán allí, y la poseerán.
36Y la simiente de sus siervos la heredará, y los que aman su nombre habitarán en ella.
Salmo 70
1OH Dios, acude á librarme; apresúrate, oh Dios, á socorrerme.
2Sean avergonzados y confusos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal desean.
3Sean vueltos, en pago de su afrenta hecha, los que dicen: ¡Ah! ¡ah!
4Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Engrandecido sea Dios.
5Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate á mí, oh Dios: ayuda mía y mi libertador eres tú; oh Jehová, no te detengas.
Salmo 71
1EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confuso para siempre.
2Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: inclina tu oído y sálvame.
3Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: mandado has que yo sea salvo; porque tú eres mi roca, y mi fortaleza.
4Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento.
5Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: seguridad mía desde mi juventud.
6Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza.
7Como prodigio he sido á muchos; y tú mi refugio fuerte.
8Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.
9No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
10Porque mis enemigos han tratado de mí; y los que acechan mi alma, consultaron juntamente,
11Diciendo: Dios lo ha dejado: perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.
12Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto á mi socorro.
13Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.
14Mas yo siempre esperaré, y añadiré sobre toda tu alabanza.
15Mi boca publicará tu justicia y tu salud todo el día, aunque no sé el número de ellas.
16Vendré á las valentías del Señor Jehová: haré memoria de sola tu justicia.
17Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; y hasta ahora he manifestado tus maravillas.
18Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, tus valentías á todos los que han de venir.
19Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; porque has hecho grandes cosas: oh Dios, ¿quién como tú?
20Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás á darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.
21Aumentarás mi grandeza, y volverás á consolarme.
22Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, oh Dios mío: tu verdad cantaré yo á ti en el arpa, oh Santo de Israel.
23Mis labios cantarán cuando á ti salmeare, y mi alma, á la cual redimiste.
24Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban.
Salmo 72
1OH Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey.
2El juzgará tu pueblo con justicia, y tus afligidos con juicio.
3Los montes llevarán paz al pueblo, y los collados justicia.
4Juzgará los afligidos del pueblo, salvará los hijos del menesteroso, y quebrantará al violento.
5Temerte han mientras duren el sol y la luna, por generación de generaciones.
6Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierra.
7Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.
8Y dominará de mar á mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra.
9Delante de él se postrarán los Etiopes; y sus enemigos lamerán la tierra.
10Los reyes de Tharsis y de las islas traerán presentes: los reyes de Sheba y de Seba ofrecerán dones.
11Y arrodillarse han á él todos los reyes; le servirán todas las gentes.
12Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra.
13Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará las almas de los pobres.
14De engaño y de violencia redimirá sus almas; y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos.
15Y vivirá, y darásele del oro de Seba; y oraráse por él continuamente; todo el día se le bendecirá.
16Será echado un puño de grano en tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hará ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.
17Será su nombre para siempre, perpetuaráse su nombre mientras el sol dure: y benditas serán en él todas las gentes: llamarlo han bienaventurado.
18Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, que solo hace maravillas.
19Y bendito su nombre glorioso para siempre: y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.
20Acábanse las oraciones de David, hijo de Isaí.
Salmo 73
1CIERTAMENTE bueno es Dios á Israel, á los limpios de corazón.
2Mas yo, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos.
3Porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.
4Porque no hay ataduras para su muerte; antes su fortaleza está entera.
5No están ellos en el trabajo humano; ni son azotados con los otros hombres.
6Por tanto soberbia los corona: cúbrense de vestido de violencia.
7Sus ojos están salidos de gruesos: logran con creces los antojos del corazón.
8Soltáronse, y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería.
9Ponen en el cielo su boca, y su lengua pasea la tierra.
10Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas de lleno les son exprimidas.
11Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿y hay conocimiento en lo alto?
12He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
13Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia;
14Pues he sido azotado todo el día, y empezaba mi castigo por las mañanas.
15Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; he aquí habría negado la nación de tus hijos:
16Pensaré pues para saber esto: es á mis ojos duro trabajo,
17Hasta que venido al santuario de Dios, entenderé la postrimería de ellos.
18Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer.
19¡Cómo han sido asolados! ¡cuán en un punto! Acabáronse, fenecieron con turbaciones.
20Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despertares, menospreciarás sus apariencias.
21Desazonóse á la verdad mi corazón, y en mis riñones sentía punzadas.
22Mas yo era ignorante, y no entendía: era como una bestia acerca de ti.
23Con todo, yo siempre estuve contigo: trabaste de mi mano derecha.
24Hasme guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.
25¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
26Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
27Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán: tú cortarás á todo aquel que fornicando, de ti se aparta.
28Y en cuanto á mí, el acercarme á Dios es el bien: he puesto en el Señor Jehová mi esperanza, para contar todas tus obras.
Salmo 74
1¿POR qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿por qué ha humeado tu furor contra las ovejas de tu dehesa?
2Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de antiguo, cuando redimiste la vara de tu heredad; este monte de Sión, donde has habitado.
3Levanta tus pies á los asolamientos eternos: á todo enemigo que ha hecho mal en el santuario.
4Tus enemigos han bramado en medio de tus sinagogas: han puesto sus divisas por señas.
5Cualquiera se hacía famoso según que había levantado el hacha sobre los gruesos maderos.
6Y ahora con hachas y martillos han quebrado todas sus entalladuras.
7Han puesto á fuego tus santuarios, han profanado el tabernáculo de tu nombre echándolo á tierra.
8Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; han quemado todas las sinagogas de Dios en la tierra.
9No vemos ya nuestras señales: no hay más profeta; ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo.
10¿Hasta cuándo, oh Dios, el angustiador nos afrentará? ¿ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre?
11¿Por qué retraes tu mano, y tu diestra? ¿por qué la escondes dentro de tu seno?
12Empero Dios es mi rey ya de antiguo; el que obra saludes en medio de la tierra.
13Tú hendiste la mar con tu fortaleza: quebrantaste cabezas de ballenas en las aguas.
14Tú magullaste las cabezas del leviathán; dístelo por comida al pueblo de los desiertos.
15Tú abriste fuente y río; tú secaste ríos impetuosos.
16Tuyo es el día, tuya también es la noche: tú aparejaste la luna y el sol.
17Tú estableciste todos los términos de la tierra: el verano y el invierno tú los formaste.
18Acuérdate de esto: que el enemigo ha dicho afrentas á Jehová, y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.
19No entregues á las bestias el alma de tu tórtola: y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos.
20Mira al pacto: porque las tenebrosidades de la tierra llenas están de habitaciones de violencia.
21No vuelva avergonzado el abatido: el afligido y el menesteroso alabarán tu nombre.
22Levántate, oh Dios, aboga tu causa: acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.
23No olvides las voces de tus enemigos: el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.
Salmo 75
1ALABARÉMOSTE, oh Dios, alabaremos; que cercano está tu nombre: cuenten tus maravillas.
2Cuando yo tuviere tiempo, yo juzgaré rectamente.
3Arruinábase la tierra y sus moradores: yo sostengo sus columnas. (Selah.)
4Dije á los insensatos: No os infatuéis; y á los impíos: No levantéis el cuerno:
5No levantéis en alto vuestro cuerno; no habléis con cerviz erguida.
6Porque ni de oriente, ni de occidente, ni del desierto viene el ensalzamiento.
7Mas Dios es el juez: á éste abate, y á aquél ensalza.
8Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino es tinto, lleno de mistura; y él derrama del mismo: ciertamente sus heces chuparán y beberán todos los impíos de la tierra.
9Mas yo anunciaré siempre, cantaré alabanzas al Dios de Jacob.
10Y quebraré todos los cuernos de los pecadores: los cuernos del justo serán ensalzados.
Salmo 76
1DIOS es conocido en Judá: en Israel es grande su nombre.
2Y en Salem está su tabernáculo, y su habitación en Sión.
3Allí quebró las saetas del arco, el escudo, y la espada, y tren de guerra. (Selah.)
4Ilustre eres tú; fuerte, más que los montes de caza.
5Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño; y nada hallaron en sus manos todos los varones fuertes.
6A tu reprensión, oh Dios de Jacob, el carro y el caballo fueron entorpecidos.
7Tú, terrible eres tú: ¿y quién parará delante de ti, en comenzando tu ira?
8Desde los cielos hiciste oir juicio; la tierra tuvo temor y quedó suspensa,
9Cuando te levantaste, oh Dios, al juicio, para salvar á todos los mansos de la tierra. (Selah.)
10Ciertamente la ira del hombre te acarreará alabanza: tú reprimirás el resto de las iras.
11Prometed, y pagad á Jehová vuestro Dios: todos los que están alrededor de él, traigan presentes al Terrible.
12Cortará él el espíritu de los príncipes: terrible es á los reyes de la tierra.
Salmo 77
1CON mi voz clamé á Dios, á Dios clamé, y él me escuchará.
2Al Señor busqué en el día de mi angustia: mi mal corría de noche, y no cesaba: mi alma rehusaba consuelo.
3Acordábame de Dios, y gritaba: quejábame, y desmayaba mi espíritu. (Selah.)
4Tenías los párpados de mis ojos: estaba yo quebrantado, y no hablaba.
5Consideraba los días desde el principio, los años de los siglos.
6Acordábame de mis canciones de noche; meditaba con mi corazón, y mi espíritu inquiría.
7¿Desechará el Señor para siempre, y no volverá más á amar?
8¿Hase acabado para siempre su misericordia? ¿hase acabado la palabra suya para generación y generación?
9¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿ha encerrado con ira sus piedades? (Selah.)
10Y dije: Enfermedad mía es esta; traeré pues á la memoria los años de la diestra del Altísimo.
11Acordaréme de las obras de JAH: sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.
12Y meditaré en todas tus obras, y hablaré de tus hechos.
13Oh Dios, en santidad es tu camino: ¿qué Dios grande como el Dios nuestro?
14Tú eres el Dios que hace maravillas: tú hiciste notoria en los pueblos tu fortaleza.
15Con tu brazo redimiste á tu pueblo, á los hijos de Jacob y de José. (Selah.)
16Viéronte las aguas, oh Dios; viéronte las aguas, temieron; y temblaron los abismos.
17Las nubes echaron inundaciones de aguas; tronaron los cielos, y discurrieron tus rayos.
18Anduvo en derredor el sonido de tus truenos; los relámpagos alumbraron el mundo; estremecióse y tembló la tierra.
19En la mar fué tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas.
20Condujiste á tu pueblo como ovejas, por mano de Moisés y de Aarón.
Salmo 78
1ESCUCHA, pueblo mío, mi ley: inclinad vuestro oído á las palabras de mi boca.
2Abriré mi boca en parábola; hablaré cosas reservadas de antiguo:
3Las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron.
4No las encubriremos á sus hijos, contando á la generación venidera las alabanzas de Jehová, y su fortaleza, y sus maravillas que hizo.
5El estableció testimonio en Jacob, y pusó ley en Israel; la cual mandó á nuestros padres que la notificasen á sus hijos;
6Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y los que se levantarán, lo cuenten á sus hijos;
7A fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios, y guarden sus mandamientos:
8Y no sean como sus padres, generación contumaz y rebelde; generación que no apercibió su corazón, ni fué fiel para con Dios su espíritu.
9Los hijos de Ephraim armados, flecheros, volvieron las espaldas el día de la batalla.
10No guardaron el pacto de Dios, ni quisieron andar en su ley:
11Antes se olvidaron de sus obras, y de sus maravillas que les había mostrado.
12Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.
13Rompió la mar, é hízolos pasar; é hizo estar las aguas como en un montón.
14Y llevólos de día con nube, y toda la noche con resplandor de fuego.
15Hendió las peñas en el desierto: y dióles á beber como de grandes abismos;
16Pues sacó de la peña corrientes, é hizo descender aguas como ríos.
17Empero aun tornaron á pecar contra él, enojando en la soledad al Altísimo.
18Pues tentaron á Dios en su corazón, pidiendo comida á su gusto.
19Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto?
20He aquí ha herido la peña, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿podrá también dar pan? ¿aparejará carne á su pueblo?
21Por tanto oyó Jehová, é indignóse: y encendióse el fuego contra Jacob, y el furor subió también contra Israel;
22Por cuanto no habían creído á Dios, ni habían confiado en su salud:
23A pesar de que mandó á las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos,
24E hizo llover sobre ellos maná para comer, y dióles trigo de los cielos.
25Pan de nobles comió el hombre: envióles comida á hartura.
26Movió el solano en el cielo, y trajo con su fortaleza el austro.
27E hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves de alas como arena de la mar.
28E hízolas caer en medio de su campo, alrededor de sus tiendas.
29Y comieron, y hartáronse mucho: cumplióles pues su deseo.
30No habían quitado de sí su deseo, aun estaba su vianda en su boca,
31Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató los más robustos de ellos, y derribó los escogidos de Israel.
32Con todo esto pecaron aún, y no dieron crédito á sus maravillas.
33Consumió por tanto en nada sus días, y sus años en la tribulación.
34Si los mataba, entonces buscaban á Dios; entonces se volvían solícitos en busca suya.
35Y acordábanse que Dios era su refugio, y el Dios Alto su redentor.
36Mas le lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían:
37Pues sus corazones no eran rectos con él, ni estuvieron firmes en su pacto.
38Empero él misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía: y abundó para apartar su ira, y no despertó todo su enojo.
39Y acordóse que eran carne; soplo que va y no vuelve.
40¡Cuántas veces lo ensañaron en el desierto, lo enojaron en la soledad!
41Y volvían, y tentaban á Dios, y ponían límite al Santo de Israel.
42No se acordaron de su mano, del día que los redimió de angustia;
43Cuando puso en Egipto sus señales, y sus maravillas en el campo de Zoán;
44Y volvió sus ríos en sangre, y sus corrientes, porque no bebiesen.
45Envió entre ellos una mistura de moscas que los comían, y ranas que los destruyeron.
46Dió también al pulgón sus frutos, y sus trabajos á la langosta.
47Sus viñas destruyó con granizo, y sus higuerales con piedra;
48Y entregó al pedrisco sus bestias, y al fuego sus ganados.
49Envió sobre ellos el furor de su saña, ira y enojo y angustia, con misión de malos ángeles.
50Dispuso el camino á su furor; no eximió la vida de ellos de la muerte, sino que entregó su vida á la mortandad.
51E hirió á todo primogénito en Egipto, las primicias de las fuerzas en las tiendas de Châm.
52Empero hizo salir á su pueblo como ovejas, y llevólos por el desierto, como un rebaño.
53Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; y la mar cubrió á sus enemigos.
54Metiólos después en los términos de su santuario, en este monte que ganó su mano derecha.
55Y echó las gentes de delante de ellos, y repartióles una herencia con cuerdas; é hizo habitar en sus moradas á las tribus de Israel.
56Mas tentaron y enojaron al Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios;
57Sino que se volvieron, y se rebelaron como sus padres: volviéronse como arco engañoso.
58Y enojáronlo con sus altos, y provocáronlo á celo con sus esculturas.
59Oyólo Dios, y enojóse, y en gran manera aborreció á Israel.
60Dejó por tanto el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres;
61Y dió en cautividad su fortaleza, y su gloria en mano del enemigo.
62Entregó también su pueblo á cuchillo, y airóse contra su heredad.
63El fuego devoró sus mancebos, y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.
64Sus sacerdotes cayeron á cuchillo, y sus viudas no lamentaron.
65Entonces despertó el Señor á la manera del que ha dormido, como un valiente que grita excitado del vino:
66E hirió á sus enemigos en las partes posteriores: dióles perpetua afrenta.
67Y desechó el tabernáculo de José, y no escogió la tribu de Ephraim;
68Sino que escogió la tribu de Judá, el monte de Sión, al cual amó.
69Y edificó su santuario á manera de eminencia, como la tierra que cimentó para siempre.
70Y eligió á David su siervo, y tomólo de las majadas de las ovejas:
71De tras las paridas lo trajo, para que apacentase á Jacob su pueblo, y á Israel su heredad.
72Y apacentólos con entereza de su corazón; y pastoreólos con la pericia de sus manos.
Salmo 79
1OH Dios, vinieron las gentes á tu heredad; el templo de tu santidad han contaminado; pusieron á Jerusalem en montones.
2Dieron los cuerpos de tus siervos por comida á las aves de los cielos; la carne de tus santos á las bestias de la tierra.
3Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalem; y no hubo quien los enterrase.
4Somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores.
5¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿has de estar airado para siempre? ¿arderá como fuego tu celo?
6Derrama tu ira sobre las gentes que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu nombre.
7Porque han consumido á Jacob, y su morada han asolado.
8No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas: anticípennos presto tus misericordias, porque estamos muy abatidos.
9Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, por la gloria de tu nombre: y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre.
10Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, la venganza de la sangre de tus siervos, que fué derramada.
11Entre ante tu acatamiento el gemido de los presos: conforme á la grandeza de tu brazo preserva á los sentenciados á muerte.
12Y torna á nuestros vecinos en su seno siete tantos de su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová.
13Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu dehesa, te alabaremos para siempre: por generación y generación cantaremos tus alabanzas.
Salmo 80
1OH Pastor de Israel, escucha: tú que pastoreas como á ovejas á José, que estás entre querubines, resplandece.
2Despierta tu valentía delante de Ephraim, y de Benjamín, y de Manasés, y ven á salvarnos.
3Oh Dios, haznos tornar; y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
4Jehová, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo humearás tú contra la oración de tu pueblo?
5Dísteles á comer pan de lágrimas, y dísteles á beber lágrimas en gran abundancia.
6Pusístenos por contienda á nuestros vecinos: y nuestros enemigos se burlan entre sí.
7Oh Dios de los ejércitos, haznos tornar; y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
8Hiciste venir una vid de Egipto: echaste las gentes, y plantástela.
9Limpiaste sitio delante de ella, é hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.
10Los montes fueron cubiertos de su sombra; y sus sarmientos como cedros de Dios.
11Extendió sus vástagos hasta la mar, y hasta el río sus mugrones.
12¿Por qué aportillaste sus vallados, y la vendimian todos los que pasan por el camino?
13Estropeóla el puerco montés, y pacióla la bestia del campo.
14Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora: mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,
15Y la planta que plantó tu diestra, y el renuevo que para ti corroboraste.
16Quemada á fuego está, asolada: perezcan por la reprensión de tu rostro.
17Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo del hombre que para ti corroboraste.
18Así no nos volveremos de ti: vida nos darás, é invocaremos tu nombre.
19Oh Jehová, Dios de los ejércitos, haznos tornar; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
Salmo 81
1CANTAD á Dios, fortaleza nuestra: al Dios de Jacob celebrad con júbilo.
2Tomad la canción, y tañed el adufe, el arpa deliciosa con el salterio.
3Tocad la trompeta en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra solemnidad.
4Porque estatuto es de Israel, ordenanza del Dios de Jacob.
5Por testimonio en José lo ha constituído, cuando salió por la tierra de Egipto; donde oí lenguaje que no entendía.
6Aparté su hombro de debajo de la carga; sus manos se quitaron de vasijas de barro.
7En la calamidad clamaste, y yo te libré: te respondí en el secreto del trueno; te probé sobre las aguas de Meriba. (Selah.)
8Oye, pueblo mío, y te protestaré. Israel, si me oyeres,
9No habrá en ti dios ajeno, ni te encorvarás á dios extraño.
10Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto: ensancha tu boca, y henchirla he.
11Mas mi pueblo no oyó mi voz, é Israel no me quiso á mí.
12Dejélos por tanto á la dureza de su corazón: caminaron en sus consejos.
13¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera Israel andado!
14En una nada habría yo derribado sus enemigos, y vuelto mi mano sobre sus adversarios.
15Los aborrecedores de Jehová se le hubieran sometido; y el tiempo de ellos fuera para siempre.
16Y Dios lo hubiera mantenido de grosura de trigo: y de miel de la piedra te hubiera saciado.
Salmo 82
1DIOS está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga.
2¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos? (Selah.)
3Defended al pobre y al huérfano: haced justicia al afligido y al menesteroso.
4Librad al afligido y al necesitado: libradlo de mano de los impíos.
5No saben, no entienden, andan en tinieblas: vacilan todos los cimientos de la tierra.
6Yo dije: Vosotros sois dioses, é hijos todos vosotros del Altísimo.
7Empero como hombres moriréis, y caeréis como cualquiera de los tiranos.
8Levántate, oh Dios, juzga la tierra: porque tú heredarás en todas las gentes.
Salmo 83
1OH Dios, no tengas silencio: no calles, oh Dios, ni te estés quieto.
2Porque he aquí que braman tus enemigos; y tus aborrecedores han alzado cabeza.
3Sobre tu pueblo han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus escondidos.
4Han dicho: Venid, y cortémoslos de ser pueblo, y no haya más memoria del nombre de Israel.
5Por esto han conspirado de corazón á una, contra ti han hecho liga;
6Los pabellones de los Idumeos y de los Ismaelitas, Moab y los Agarenos;
7Gebal, y Ammón, y Amalec; los Filisteos con los habitadores de Tiro.
8También el Assur se ha juntado con ellos: son por brazo á los hijos de Lot. (Selah.)
9Hazles como á Madián; como á Sísara, como á Jabín en el arroyo de Cisón;
10Que perecieron en Endor, fueron hechos muladar de la tierra.
11Pon á ellos y á sus capitanes como á Oreb y como á Zeeb; y como á Zeba y como á Zalmunna, á todos sus príncipes;
12Que han dicho: Heredemos para nosotros las moradas de Dios.
13Dios mío, ponlos como á torbellinos; como á hojarascas delante del viento.
14Como fuego que quema el monte, como llama que abrasa las breñas.
15Persíguelos así con tu tempestad, y asómbralos con tu torbellino.
16Llena sus rostros de vergüenza; y busquen tu nombre, oh Jehová.
17Sean afrentados y turbados para siempre; y sean deshonrados, y perezcan.
18Y conozcan que tu nombre es JEHOVÁ; tú solo Altísimo sobre toda la tierra.
Salmo 84
1¡CUÁN amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!
2Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová: mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
3Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos en tus altares, oh Jehová de los ejércitos, rey mío, y Dios mío.
4Bienaventurados los que habitan en tu casa: perpetuamente te alabarán. (Selah.)
5Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; en cuyo corazón están tus caminos.
6Atravesando el valle de Baca pónenle por fuente, cuando la lluvia llena los estanques.
7Irán de fortaleza en fortaleza, verán á Dios en Sión.
8Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración: escucha, oh Dios de Jacob. (Selah.)
9Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
10Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: escogería antes estar á la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.
11Porque sol y escudo es Jehová Dios: gracia y gloria dará Jehová: no quitará el bien á los que en integridad andan.
12Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía.
Salmo 85
1FUISTE propicio á tu tierra, oh Jehová: volviste la cautividad de Jacob.
2Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; todos los pecados de ellos cubriste. (Selah.)
3Dejaste toda tu saña: te volviste de la ira de tu furor.
4Vuélvenos, oh Dios, salud nuestra, y haz cesar tu ira de sobre nosotros.
5¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿extenderás tu ira de generación en generación?
6¿No volverás tú á darnos vida, y tu pueblo se alegrará en ti?
7Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, y danos tu salud.
8Escucharé lo que hablará el Dios Jehová: porque hablará paz á su pueblo y á sus santos, para que no se conviertan á la locura.
9Ciertamente cercana está su salud á los que le temen; para que habite la gloria en nuestra tierra.
10La misericordia y la verdad se encontraron: la justicia y la paz se besaron.
11La verdad brotará de la tierra; y la justicia mirará desde los cielos.
12Jehová dará también el bien; y nuestra tierra dará su fruto.
13La justicia irá delante de él; y sus pasos pondrá en camino.
Salmo 86
1INCLINA, oh Jehová, tu oído, y óyeme; porque estoy afligido y menesteroso.
2Guarda mi alma, porque soy pío: salva tú, oh Dios mío, á tu siervo que en ti, confía.
3Ten misericordia de mí, oh Jehová: porque á ti clamo todo el día.
4Alegra el alma de tu siervo: porque á ti, oh Señor, levanto mi alma.
5Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
6Escucha, oh Jehová, mi oración, y está atento á la voz de mis ruegos.
7En el día de mi angustia te llamaré: porque tú me respondes.
8Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, ni obras que igualen tus obras.
9Todas las gentes que hiciste vendrán y se humillarán delante de ti, Señor; y glorificarán tu nombre.
10Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas: tú solo eres Dios.
11Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad: consolida mi corazón para que tema tu nombre.
12Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón; y glorificaré tu nombre para siempre.
13Porque tu misericordia es grande para conmigo; y has librado mi alma del hoyo profundo.
14Oh Dios, soberbios se levantaron contra mí, y conspiración de fuertes ha buscado mi alma, y no te pusieron delante de sí.
15Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad;
16Mírame, y ten misericordia de mí: da tu fortaleza á tu siervo, y guarda al hijo de tu sierva.
17Haz conmigo señal para bien, y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú, Jehová, me ayudaste, y me consolaste.
Salmo 87
1SU cimiento es en montes de santidad.
2Ama Jehová las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob.
3Cosas ilustres son dichas de ti, ciudad de Dios. (Selah.)
4Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen: he aquí Palestina, y Tiro, con Etiopía: éste nació allá.
5Y de Sión se dirá: Este y aquél han nacido en ella; y fortificarála el mismo Altísimo.
6Jehová contará cuando se escribieren los pueblos: Este nació allí. (Selah.)
7Y cantores y tañedores en ella dirán: Todas mis fuentes estarán en ti.
Salmo 88
1OH Jehová, Dios de mi salud, día y noche clamo delante de ti.
2Entre mi oración en tu presencia: inclina tu oído á mi clamor.
3Porque mi alma está harta de males, y mi vida cercana al sepulcro.
4Soy contado con los que descienden al hoyo, soy como hombre sin fuerza:
5Libre entre los muertos, como los matados que yacen en el sepulcro, que no te acuerdas más de ellos, y que son cortados de tu mano.
6Hasme puesto en el hoyo profundo, en tinieblas, en honduras.
7Sobre mí se ha acostado tu ira, y me has afligido con todas tus ondas. (Selah.)
8Has alejado de mí mis conocidos: hasme puesto por abominación á ellos: encerrado estoy, y no puedo salir.
9Mis ojos enfermaron á causa de mi aflicción: hete llamado, oh Jehová, cada día; he extendido á ti mis manos.
10¿Harás tú milagro á los muertos? ¿levantaránse los muertos para alabarte? (Selah.)
11¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, ó tu verdad en la perdición?
12¿Será conocida en las tinieblas tu maravilla, ni tu justicia en la tierra del olvido?
13Mas yo á ti he clamado, oh Jehová; y de mañana mi oración te previno.
14¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿por qué escondes de mí tu rostro?
15Yo soy afligido y menesteroso: desde la mocedad he llevado tus terrores, he estado medroso.
16Sobre mí han pasado tus iras; tus espantos me han cortado.
17Hanme rodeado como aguas de continuo; hanme cercado á una.
18Has alejado de mí el amigo y el compañero; y mis conocidos se esconden en la tiniebla.
Salmo 89
1LAS misericordias de Jehová cantaré perpetuamente: en generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca.
2Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; en los mismos cielos apoyarás tu verdad.
3Hice alianza con mi escogido; juré á David mi siervo, diciendo:
4Para siempre confirmaré tu simiente, y edificaré tu trono por todas las generaciones. (Selah.)
5Y celebrarán los cielos tu maravilla, oh Jehová; tu verdad también en la congregación de los santos.
6Porque ¿quién en los cielos se igualará con Jehová? ¿quién será semejante á Jehová entre los hijos de los potentados?
7Dios terrible en la grande congregación de los santos, y formidable sobre todos cuantos están alrededor suyo.
8Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu verdad está en torno de ti.
9Tú tienes dominio sobre la bravura de la mar: cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.
10Tú quebrantaste á Rahab como á un muerto: con el brazo de tu fortaleza esparciste á tus enemigos.
11Tuyos los cielos, tuya también la tierra: el mundo y su plenitud, tú lo fundaste.
12Al aquilón y al austro tú los criaste: Tabor y Hermón cantarán en tu nombre.
13Tuyo el brazo con valentía; fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra.
14Justicia y juicio son el asiento de tu trono: misericordia y verdad van delante de tu rostro.
15Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte: andarán, oh Jehová, á la luz de tu rostro.
16En tu nombre se alegrarán todo el día; y en tu justicia serán ensalzados.
17Porque tú eres la gloria de su fortaleza; y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno.
18Porque Jehová es nuestro escudo; y nuestro rey es el Santo de Israel.
19Entonces hablaste en visión á tu santo, y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre valiente; he ensalzado un escogido de mi pueblo.
20Hallé á David mi siervo; ungílo con el aceite de mi santidad.
21Mi mano será firme con él, mi brazo también lo fortificará.
22No lo avasallará enemigo, ni hijo de iniquidad lo quebrantará.
23Mas yo quebrantaré delante de él á sus enemigos, y heriré á sus aborrecedores.
24Y mi verdad y mi misericordia serán con él; y en mi nombre será ensalzado su cuerno.
25Asimismo pondré su mano en la mar, y en los ríos su diestra.
26El me llamará: Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salud.
27Yo también le pondré por primogénito, alto sobre los reyes de la tierra.
28Para siempre le conservaré mi misericordia; y mi alianza será firme con él.
29Y pondré su simiente para siempre, y su trono como los días de los cielos.
30Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios;
31Si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos;
32Entonces visitaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades.
33Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad.
34No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios.
35Una vez he jurado por mi santidad, que no mentiré á David.
36Su simiente será para siempre, y su trono como el sol delante de mí.
37Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo. (Selah.)
38Mas tú desechaste y menospreciaste á tu ungido; y te has airado con él.
39Rompiste el pacto de tu siervo; has profanado su corona hasta la tierra.
40Aportillaste todos sus vallados; has quebrantado sus fortalezas.
41Menoscabáronle todos los que pasaron por el camino: es oprobio á sus vecinos.
42Has ensalzado la diestra de sus enemigos; has alegrado á todos sus adversarios.
43Embotaste asimismo el filo de su espada, y no lo levantaste en la batalla.
44Hiciste cesar su brillo, y echaste su trono por tierra.
45Has acortado los días de su juventud; hasle cubierto de afrenta. (Selah.)
46¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿te esconderás para siempre? ¿arderá tu ira como el fuego?
47Acuérdate de cuán corto sea mi tiempo: ¿por qué habrás criado en vano á todos los hijos del hombre?
48¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿librarás su vida del poder del sepulcro? (Selah.)
49Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias, que juraste á David por tu verdad?
50Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; oprobio que llevo yo en mi seno de muchos pueblos.
51Porque tus enemigos, oh Jehová, han deshonrado, porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido.
52Bendito Jehová para siempre. Amén, y Amén.
Salmo 90
1SEÑOR, tú nos has sido refugio en generación y en generación.
2Antes que naciesen los montes, y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
3Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres.
4Porque mil años delante de tus ojos, son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche.
5Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; como la hierba que crece en la mañana:
6En la mañana florece y crece; á la tarde es cortada, y se seca.
7Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos conturbados.
8Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros á la luz de tu rostro.
9Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento.
10Los días de nuestra edad son setenta años; que si en los más robustos son ochenta años, con todo su fortaleza es molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos.
11¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido?
12Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
13Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? y aplácate para con tus siervos.
14Sácianos presto de tu misericordia: y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
15Alégranos conforme á los días que nos afligiste, y los años que vimos mal.
16Aparezca en tus siervos tu obra, y tu gloria sobre sus hijos.
17Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, la obra de nuestras manos confirma.
Salmo 91
1EL que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.
2Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré.
3Y él te librará del lazo del cazador: de la peste destruidora.
4Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.
5No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día;
6Ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya.
7Caerán á tu lado mil, y diez mil á tu diestra: mas á ti no llegará.
8Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos.
9Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación,
10No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.
11Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.
12En las manos te llevarán, porque tu pie no tropiece en piedra.
13Sobre el león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.
14Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
15Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré.
16Saciarélo de larga vida, y mostraréle mi salud.
Salmo 92
1BUENO es alabar á Jehová, y cantar salmos á tu nombre, oh Altísimo;
2Anunciar por la mañana tu misericordia, y tu verdad en las noches,
3En el decacordio y en el salterio, en tono suave con el arpa.
4Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; en las obras de tus manos me gozo.
5¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos.
6El hombre necio no sabe, y el insensato no entiende esto:
7Que brotan los impíos como la hierba, y florecen todos los que obran iniquidad, para ser destruídos para siempre.
8Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.
9Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, porque he aquí, perecerán tus enemigos; serán disipados todos los que obran maldad.
10Empero tú ensalzarás mi cuerno como el de unicornio: seré ungido con aceite fresco.
11Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos: oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.
12El justo florecerá como la palma: crecerá como cedro en el Líbano.
13Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán.
14Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes;
15Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia.
Salmo 93
1JEHOVÁ reina, vistióse de magnificencia, vistióse Jehová, ciñóse de fortaleza; afirmó también el mundo, que no se moverá.
2Firme es tu trono desde entonces: tú eres eternalmente.
3Alzaron los ríos, oh Jehová, alzaron los ríos su sonido; alzaron los ríos sus ondas.
4Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas de la mar.
5Tus testimonios son muy firmes: la santidad conviene á tu casa, oh Jehová, por los siglos y para siempre.
Salmo 94
1JEHOVÁ, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, muéstrate.
2Ensálzate, oh Juez de la tierra: da el pago á los soberbios.
3¿Hasta cuándo los impíos, hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos?
4¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras, y se vanagloriarán todos los que obran iniquidad?
5A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan, y á tu heredad afligen.
6A la viuda y al extanjero matan, y á los huérfanos quitan la vida.
7Y dijeron: No verá JAH, ni entenderá el Dios de Jacob.
8Entended, necios del pueblo; y vosotros fatuos, ¿cuándo seréis sabios?
9El que plantó el oído, ¿no oirá? el que formó el ojo, ¿no verá?
10El que castiga las gentes, ¿no reprenderá? ¿no sabrá el que enseña al hombre la ciencia?
11Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad.
12Bienaventurado el hombre á quien tú, JAH, castigares, y en tu ley lo instruyeres;
13Para tranquilizarle en los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo.
14Porque no dejará Jehová su pueblo, ni desamparará su heredad;
15Sino que el juicio será vuelto á justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.
16¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿quién estará por mí contra los que obran iniquidad?
17Si no me ayudara Jehová, presto morara mi alma en el silencio.
18Cuando yo decía: Mi pie resbala: tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba.
19En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.
20¿Juntaráse contigo el trono de iniquidades, que forma agravio en el mandamiento?
21Pónense en corros contra la vida del justo, y condenan la sangre inocente.
22Mas Jehová me ha sido por refugio; y mi Dios por roca de mi confianza.
23Y él hará tornar sobre ellos su iniquidad, y los destruirá por su propia maldad; los talará Jehová nuestro Dios.
Salmo 95
1VENID, celebremos alegremente á Jehová: cantemos con júbilo á la roca de nuestra salud.
2Lleguemos ante su acatamiento con alabanza; aclamémosle con cánticos.
3Porque Jehová es Dios grande; y Rey grande sobre todos los dioses.
4Porque en su mano están las profundidades de la tierra, y las alturas de los montes son suyas.
5Suya también la mar, pues él la hizo; y sus manos formaron la seca.
6Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor.
7Porque él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8No endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como el día de Masa en el desierto;
9Donde me tentaron vuestros padres, probáronme, y vieron mi obra.
10Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11Por tanto juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.
Salmo 96
1CANTAD á Jehová canción nueva; cantad á Jehová, toda la tierra.
2Cantad á Jehová, bendecid su nombre: anunciad de día en día su salud.
3Contad entre las gentes su gloria, en todos los pueblos sus maravillas.
4Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; terrible sobre todos los dioses.
5Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos: mas Jehová hizo los cielos.
6Alabanza y magnificencia delante de él: fortaleza y gloria en su santuario.
7Dad á Jehová, oh familias de los pueblos, dad á Jehová la gloria y la fortaleza.
8Dad á Jehová la honra debida á su nombre: tomad presentes, y venid á sus atrios.
9Encorvaos á Jehová en la hermosura de su santuario: temed delante de él, toda la tierra.
10Decid en las gentes: Jehová reinó, también afirmó el mundo, no será conmovido: juzgará á los pueblos en justicia.
11Alégrense los cielos, y gócese la tierra: brame la mar y su plenitud.
12Regocíjese el campo, y todo lo que en él está: entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento,
13Delante de Jehová que vino: porque vino á juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y á los pueblos con su verdad.
Salmo 97
1JEHOVÁ reinó: regocíjese la tierra: alégrense las muchas islas.
2Nube y oscuridad alrededor de él: justicia y juicio son el asiento de su trono.
3Fuego irá delante de él, y abrasará en derredor sus enemigos.
4Sus relámpagos alumbraron el mundo: la tierra vió, y estremecióse.
5Los montes se derritieron como cera delante de Jehová, delante del Señor de toda la tierra.
6Los cielos denunciaron su justicia, y todos los pueblos vieron su gloria.
7Avergüéncense todos los que sirven á las imágenes de talla, los que se alaban de los ídolos: los dioses todos á él se encorven.
8Oyó Sión, y alegróse; y las hijas de Judá, oh Jehová, se gozaron por tus juicios.
9Porque tú, Jehová, eres alto sobre toda la tierra: eres muy ensalzado sobre todos los dioses.
10Los que á Jehová amáis, aborreced el mal: guarda él las almas de sus santos; de mano de los impíos los libra.
11Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón.
12Alegraos, justos, en Jehová: y alabad la memoria de su santidad.
Salmo 98
1CANTAD á Jehová canción nueva; porque ha hecho maravillas: su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.
2Jehová ha hecho notoria su salud: en ojos de las gentes ha descubierto su justicia.
3Hase acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel: todos los términos de la tierra han visto la salud de nuestro Dios.
4Cantad alegres á Jehová, toda la tierra; levantad la voz, y aplaudid, y salmead.
5Salmead á Jehová con arpa; con arpa y voz de cántico.
6Aclamad con trompetas y sonidos de bocina delante del rey Jehová.
7Brame la mar y su plenitud; el mundo y los que en él habitan;
8Los ríos batan las manos; los montes todos hagan regocijo,
9Delante de Jehová; porque vino á juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia, y á los pueblos con rectitud.
Salmo 99
1JEHOVÁ reinó, temblarán los pueblos: él está sentado sobre los querubines, conmoveráse la tierra.
2Jehová en Sión es grande, y ensalzado sobre todos los pueblos.
3Alaben tu nombre grande y tremendo: él es santo.
4Y la gloria del rey ama el juicio: tú confirmas la rectitud; tú has hecho en Jacob juicio y justicia.
5Ensalzad á Jehová nuestro Dios, y encorvaos al estrado de sus pies: él es santo.
6Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocaron su nombre; invocaban á Jehová, y él les respondía.
7En columna de nube hablaba con ellos: guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado.
8Jehová Dios nuestro, tú les respondías: tú les fuiste un Dios perdonador, y vengador de sus obras.
9Ensalzad á Jehová nuestro Dios, y encorvaos al monte de su santidad; porque Jehová nuestro Dios es santo.
Salmo 100
1CANTAD alegres á Dios, habitantes de toda la tierra.
2Servid á Jehová con alegría: venid ante su acatamiento con regocijo.
3Reconoced que Jehová él es Dios: él nos hizo, y no nosotros á nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
4Entrad por sus puertas con reconocimiento, por sus atrios con alabanza: alabadle, bendecid su nombre.
5Porque Jehová es bueno: para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.
Salmo 101
1MISERICORDIA y juicio cantaré: á ti cantaré yo, oh Jehová.
2Entenderé en el camino de la perfección cuando vinieres á mí: en integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.
3No pondré delante de mis ojos cosa injusta: aborrezco la obra de los que se desvían: ninguno de ellos se allegará á mí.
4Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado.
5Al que solapadamente infama á su prójimo, yo le cortaré; no sufriré al de ojos altaneros, y de corazón vanidoso.
6Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo: el que anduviere en el camino de la perfección, éste me servirá.
7No habitará dentro de mi casa el que hace fraude: el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.
8Por las mañanas cortaré á todos los impíos de la tierra; para extirpar de la ciudad de Jehová á todos los que obraren iniquidad.
Salmo 102
1JEHOVÁ, oye mi oración, y venga mi clamor á ti.
2No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia inclina á mí tu oído; el día que te invocare, apresúrate á responderme.
3Porque mis días se han consumido como humo; y mis huesos cual tizón están quemados.
4Mi corazón fué herido, y secóse como la hierba; por lo cual me olvidé de comer mi pan.
5Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado á mi carne.
6Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el buho de las soledades.
7Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado.
8Cada día me afrentan mis enemigos; los que se enfurecen contra mí, hanse contra mí conjurado.
9Por lo que como la ceniza á manera de pan, y mi bebida mezclo con lloro,
10A causa de tu enojo y de tu ira; pues me alzaste, y me has arrojado.
11Mis días son como la sombra que se va; y heme secado como la hierba.
12Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, y tu memoria para generación y generación.
13Tú levantándote, tendrás misericordia de Sión; porque el tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo es llegado.
14Porque tus siervos aman sus piedras, y del polvo de ella tienen compasión.
15Entonces temerán las gentes el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria;
16Por cuanto Jehová habrá edificado á Sión, y en su gloria será visto;
17Habrá mirado á la oración de los solitarios, y no habrá desechado el ruego de ellos.
18Escribirse ha esto para la generación venidera: y el pueblo que se criará, alabará á JAH.
19Porque miró de lo alto de su santuario; Jehová miró de los cielos á la tierra,
20Para oir el gemido de los presos, para soltar á los sentenciados á muerte;
21Porque cuenten en Sión el nombre de Jehová, y su alabanza en Jerusalem,
22Cuando los pueblos se congregaren en uno, y los reinos, para servir á Jehová.
23El afligió mi fuerza en el camino; acortó mis días.
24Dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis días: por generación de generaciones son tus años.
25Tú fundaste la tierra antiguamente, y los cielos son obra de tus manos.
26Ellos perecerán, y tú permanecerás; y todos ellos como un vestido se envejecerán; como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados:
27Mas tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.
28Los hijos de tus siervos habitarán, y su simiente será afirmada delante de ti.
Salmo 103
1BENDICE, alma mía, á Jehová; y bendigan todas mis entrañas su santo nombre.
2Bendice, alma mía á Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.
3El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias;
4El que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias;
5El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.
6Jehová el que hace justicia y derecho á todos los que padecen violencia.
7Sus caminos notificó á Moisés, y á los hijos de Israel sus obras.
8Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.
9No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo.
10No ha hecho con nosotros conforme á nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme á nuestros pecados.
11Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
12Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
13Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen.
14Porque él conoce nuestra condición; acuérdase que somos polvo.
15El hombre, como la hierba son sus días: florece como la flor del campo.
16Que pasó el viento por ella, y pereció: y su lugar no la conoce más.
17Mas la misericordia de Jehová desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos;
18Sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.
19Jehová afirmó en los cielos su trono; y su reino domina sobre todos.
20Bendecid á Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, obedeciendo á la voz de su precepto.
21Bendecid á Jehová, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos, que hacéis su voluntad.
22Bendecid á Jehová, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía, á Jehová.
Salmo 104
1BENDICE, alma mía, á Jehová. Jehová, Dios mío, mucho te has engrandecido; haste vestido de gloria y de magnificencia.
2El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina;
3Que establece sus aposentos entre las aguas; el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento;
4El que hace á sus ángeles espíritus, sus ministros al fuego flameante.
5El fundó la tierra sobre sus basas; no será jamás removida.
6Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas.
7A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron;
8Subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fundaste.
9Pusísteles término, el cual no traspasarán; ni volverán á cubrir la tierra.
10Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes.
11Abrevan á todas las bestias del campo: quebrantan su sed los asnos montaraces.
12Junto á aquellos habitarán las aves de los cielos; entre las ramas dan voces.
13El que riega los montes desde sus aposentos: del fruto de sus obras se sacia la tierra.
14El que hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre; sacando el pan de la tierra.
15Y el vino que alegra el corazón del hombre, y el aceite que hace lucir el rostro, y el pan que sustenta el corazón del hombre.
16Llénanse de jugo los árboles de Jehová, los cedros del Líbano que él plantó.
17Allí anidan las aves; en las hayas hace su casa la cigüeña.
18Los montes altos para las cabras monteses; las peñas, madrigueras para los conejos.
19Hizo la luna para los tiempos: el sol conoce su ocaso.
20Pone las tinieblas, y es la noche: en ella corretean todas las bestias de la selva.
21Los leoncillos braman á la presa, y para buscar de Dios su comida.
22Sale el sol, recógense, y échanse en sus cuevas.
23Sale el hombre á su hacienda, y á su labranza hasta la tarde.
24¡Cuán muchas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría: la tierra está llena de tus beneficios.
25Asimismo esta gran mar y ancha de términos: en ella pescados sin número, animales pequeños y grandes.
26Allí andan navíos; allí este leviathán que hiciste para que jugase en ella.
27Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida á su tiempo.
28Les das, recogen; abres tu mano, hártanse de bien.
29Escondes tu rostro, túrbanse: les quitas el espíritu, dejan de ser, y tórnanse en su polvo.
30Envías tu espíritu, críanse: y renuevas la haz de la tierra.
31Sea la gloria de Jehová para siempre; alégrese Jehová en sus obras;
32El cual mira á la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean.
33A Jehová cantaré en mi vida: á mi Dios salmearé mientras viviere.
34Serme ha suave hablar de él: yo me alegraré en Jehová.
35Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, á Jehová. Aleluya.
Salmo 105
1ALABAD á Jehová, invocad su nombre: haced notorias sus obras en los pueblos.
2Cantadle, cantadle salmos: hablad de todas sus maravillas.
3Gloriaos en su santo nombre: alégrese el corazón de los que buscan á Jehová.
4Buscad á Jehová, y su fortaleza: buscad siempre su rostro.
5Acordaos de sus maravillas que hizo, de sus prodigios y de los juicios de su boca,
6Oh vosotros, simiente de Abraham su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.
7El es Jehová nuestro Dios; en toda la tierra son sus juicios.
8Acordóse para siempre de su alianza; de la palabra que mandó para mil generaciones,
9La cual concertó con Abraham; y de su juramento á Isaac.
10Y establecióla á Jacob por decreto, á Israel por pacto sempiterno,
11Diciendo: A ti daré la tierra de Canaán por cordel de vuestra heredad.
12Esto siendo ellos pocos hombres en número, y extranjeros en ella.
13Y anduvieron de gente en gente, de un reino á otro pueblo.
14No consintió que hombre los agraviase; y por causa de ellos castigó los reyes.
15No toquéis, dijo, á mis ungidos, ni hagáis mal á mis profetas.
16Y llamó al hambre sobre la tierra, y quebrantó todo mantenimiento de pan.
17Envió un varón delante de ellos, á José, que fué vendido por siervo.
18Afligieron sus pies con grillos; en hierro fué puesta su persona.
19Hasta la hora que llegó su palabra, el dicho de Jehová le probó.
20Envió el rey, y soltóle; el señor de los pueblos, y desatóle.
21Púsolo por señor de su casa, y por enseñoreador en toda su posesión;
22Para que reprimiera á sus grandes como él quisiese, y á sus ancianos enseñara sabiduría.
23Después entró Israel en Egipto, y Jacob fué extranjero en la tierra de Châm.
24Y multiplicó su pueblo en gran manera, é hízolo fuerte más que sus enemigos.
25Volvió el corazón de ellos para que aborreciesen á su pueblo, para que contra sus siervos pensasen mal.
26Envió á su siervo Moisés, y á Aarón al cual escogió.
27Pusieron en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Châm.
28Echó tinieblas, é hizo oscuridad; y no fueron rebeldes á su palabra.
29Volvió sus aguas en sangre, y mató sus pescados.
30Produjo su tierra ranas, aun en las cámaras de sus reyes.
31Dijo, y vinieron enjambres de moscas, y piojos en todo su término.
32Volvió en su tierra sus lluvias en granizo, y en fuego de llamaradas.
33E hirió sus viñas y sus higueras, y quebró los árboles de su término.
34Dijo, y vinieron langostas, y pulgón sin número;
35Y comieron toda la hierba de su país, y devoraron el fruto de su tierra.
36Hirió además á todos los primogénitos en su tierra, el principio de toda su fuerza.
37Y sacólos con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo.
38Egipto se alegró de que salieran; porque su terror había caído sobre ellos.
39Extendió una nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche.
40Pidieron, é hizo venir codornices; y saciólos de pan del cielo.
41Abrió la peña, y fluyeron aguas; corrieron por los secadales como un río.
42Porque se acordó de su santa palabra, dada á Abraham su siervo.
43Y sacó á su pueblo con gozo; con júbilo á sus escogidos.
44Y dióles las tierras de las gentes; y las labores de las naciones heredaron:
45Para que guardasen sus estatutos, y observasen sus leyes. Aleluya.
Salmo 106
1ALELUYA. Alabad á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
2¿Quién expresará las valentías de Jehová? ¿quién contará sus alabanzas?
3Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo.
4Acuérdate de mí, oh Jehová, según tu benevolencia para con tu pueblo: visítame con tu salud;
5Para que yo vea el bien de tus escogidos, para que me goce en la alegría de tu gente, y me gloríe con tu heredad.
6Pecamos con nuestros padres, hicimos iniquidad, hicimos impiedad.
7Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; sino que se rebelaron junto á la mar, en el mar Bermejo.
8Salvólos empero por amor de su nombre, para hacer notoria su fortaleza.
9Y reprendió al mar Bermejo, y secólo; é hízoles ir por el abismo, como por un desierto.
10Y salvólos de mano del enemigo, y rescatólos de mano del adversario.
11Y cubrieron las aguas á sus enemigos: no quedó uno de ellos.
12Entonces creyeron á sus palabras, y cantaron su alabanza.
13Apresuráronse, olvidáronse de sus obras; no esperaron en su consejo.
14Y desearon con ansia en el desierto; y tentaron á Dios en la soledad.
15Y él les dió lo que pidieron; mas envió flaqueza en sus almas.
16Tomaron después celo contra Moisés en el campo, y contra Aarón el santo de Jehová.
17Abrióse la tierra, y tragó á Dathán, y cubrió la compañía de Abiram.
18Y encendióse el fuego en su junta; la llama quemó los impíos.
19Hicieron becerro en Horeb, y encorváronse á un vaciadizo.
20Así trocaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba.
21Olvidaron al Dios de su salud, que había hecho grandezas en Egipto;
22Maravillas en la tierra de Châm, cosas formidables sobre el mar Bermejo.
23Y trató de destruirlos, á no haberse puesto Moisés su escogido al portillo delante de él, á fin de apartar su ira, para que no los destruyese.
24Empero aborrecieron la tierra deseable: no creyeron á su palabra;
25Antes murmuraron en sus tiendas, y no oyeron la voz de Jehová.
26Por lo que alzó su mano á ellos, en orden á postrarlos en el desierto,
27Y humillar su simiente entre las gentes, y esparcirlos por las tierras.
28Allegáronse asimismo á Baal-peor, y comieron los sacrificios de los muertos.
29Y ensañaron á Dios con sus obras, y desarrollóse la mortandad en ellos.
30Entonces se levantó Phinees, é hizo juicio; y se detuvo la plaga.
31Y fuéle contado á justicia de generación en generación para siempre.
32También le irritaron en las aguas de Meriba: é hizo mal á Moisés por causa de ellos;
33Porque hicieron se rebelase su espíritu, como lo expresó con sus labios.
34No destruyeron los pueblos que Jehová les dijo;
35Antes se mezclaron con las gentes, y aprendieron sus obras,
36Y sirvieron á sus ídolos; los cuales les fueron por ruina.
37Y sacrificaron sus hijos y sus hijas á los demonios;
38Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron á los ídolos de Canaán: y la tierra fué contaminada con sangre.
39Contamináronse así con sus obras, y fornicaron con sus hechos.
40Encendióse por tanto el furor de Jehová sobre su pueblo, y abominó su heredad:
41Y entrególos en poder de las gentes, y enseñoreáronse de ellos los que los aborrecían.
42Y sus enemigos los oprimieron, y fueron quebrantados debajo de su mano.
43Muchas veces los libró; mas ellos se rebelaron á su consejo, y fueron humillados por su maldad.
44El con todo, miraba cuando estaban en angustia, y oía su clamor:
45Y acordábase de su pacto con ellos, y arrepentíase conforme á la muchedumbre de sus miseraciones.
46Hizo asimismo tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos.
47Sálvanos, Jehová Dios nuestro, y júntanos de entre las gentes, para que loemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas.
48Bendito Jehová Dios de Israel, desde el siglo y hasta el siglo: y diga todo el pueblo, Amén. Aleluya.
Salmo 107
1ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
2Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo,
3Y los ha congregado de las tierras, del oriente y del occidente, del aquilón y de la mar.
4Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, no hallando ciudad de población.
5Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos.
6Habiendo empero clamado á Jehová en su angustia, librólos de sus aflicciones:
7Y dirigiólos por camino derecho, para que viniesen á ciudad de población.
8Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
9Porque sació al alma menesterosa, y llenó de bien al alma hambrienta.
10Los que moraban en tinieblas y sombra de muerte, aprisionados en aflicción y en hierros;
11Por cuanto fueron rebeldes á las palabras de Jehová, y aborrecieron el consejo del Altísimo,
12Por lo que quebrantó él con trabajo sus corazones, cayeron y no hubo quien les ayudase;
13Luego que clamaron á Jehová en su angustia, librólos de sus aflicciones.
14Sacólos de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones.
15Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
16Porque quebrantó las puertas de bronce, y desmenuzó los cerrojos de hierro.
17Los insensatos, á causa del camino de su rebelión y á causa de sus maldades, fueron afligidos.
18Su alma abominó toda vianda, y llegaron hasta las puertas de la muerte.
19Mas clamaron á Jehová en su angustia, y salvólos de sus aflicciones.
20Envió su palabra, y curólos, y librólos de su ruina.
21Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres:
22Y sacrifiquen sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo.
23Los que descienden á la mar en navíos, y hacen negocio en las muchas aguas,
24Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en el profundo.
25El dijo, é hizo saltar el viento de la tempestad, que levanta sus ondas.
26Suben á los cielos, descienden á los abismos: sus almas se derriten con el mal.
27Tiemblan, y titubean como borrachos, y toda su ciencia es perdida.
28Claman empero á Jehová en su angustia, y líbralos de sus aflicciones.
29Hace parar la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas.
30Alégranse luego porque se reposaron; y él los guía al puerto que deseaban.
31Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
32Y ensálcenlo en la congregación del pueblo; y en consistorio de ancianos lo alaben.
33El vuelve los ríos en desierto, y los manantiales de las aguas en secadales;
34La tierra fructífera en salados, por la maldad de los que la habitan.
35Vuelve el desierto en estanques de aguas, y la tierra seca en manantiales.
36Y allí aposenta á los hambrientos, y disponen ciudad para habitación;
37Y siembran campos, y plantan viñas, y rinden crecido fruto.
38Y los bendice, y se multiplican en gran manera; y no disminuye sus bestias.
39Y luego son menoscabados y abatidos á causa de tiranía, de males y congojas.
40El derrama menosprecio sobre los príncipes, y les hace andar errados, vagabundos, sin camino:
41Y levanta al pobre de la miseria, y hace multiplicar las familias como rebaños de ovejas.
42Vean los rectos, y alégrense; y toda maldad cierre su boca.
43¿Quién es sabio y guardará estas cosas, y entenderá las misericordias de Jehová?
Salmo 108
1MI corazón está dispuesto, oh Dios; cantaré y salmearé todavía en mi gloria.
2Despiértate, salterio y arpa: despertaré al alba.
3Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos; á ti cantaré salmos entre las naciones.
4Porque grande más que los cielos es tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad.
5Ensálzate, oh Dios, sobre los cielos; y sobre toda la tierra tu gloria.
6Para que sean librados tus amados, salva con tu diestra y respóndeme.
7Dios habló por su santuario: alegraréme, repartiré á Sichêm, y mediré el valle de Succoth.
8Mío es Galaad, mío es Manasés; y Ephraim es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador;
9Moab, la vasija de mi lavatorio: sobre Edom echaré mi calzado; regocijaréme sobre Palestina.
10¿Quién me guiará á la ciudad fortalecida? ¿quién me guiará hasta Idumea?
11Ciertamente tú, oh Dios, que nos habías desechado; y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.
12Danos socorro en la angustia: porque mentirosa es la salud del hombre.
13En Dios haremos proezas: y él hollará nuestros enemigos.
Salmo 109
1OH Dios de mi alabanza, no calles;
2Porque boca de impío y boca de engañador se han abierto sobre mí: han hablado de mí con lengua mentirosa,
3Y con palabras de odio me rodearon; y pelearon contra mí sin causa.
4En pago de mi amor me han sido adversarios: mas yo oraba.
5Y pusieron contra mí mal por bien, y odio por amor.
6Pon sobre él al impío: y Satán esté á su diestra.
7Cuando fuere juzgado, salga impío; y su oración sea para pecado.
8Sean sus días pocos: tome otro su oficio.
9Sean sus hijos huérfanos, y su mujer viuda.
10Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; y procuren su pan lejos de sus desolados hogares.
11Enrede el acreedor todo lo que tiene, y extraños saqueen su trabajo.
12No tenga quien le haga misericordia; ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.
13Su posteridad sea talada; en segunda generación sea raído su nombre.
14Venga en memoria cerca de Jehová la maldad de sus padres, y el pecado de su madre no sea borrado.
15Estén siempre delante de Jehová, y él corte de la tierra su memoria.
16Por cuanto no se acordó de hacer misericordia, y persiguió al hombre afligido y menesteroso y quebrantado de corazón, para matarlo.
17Y amó la maldición, y vínole; y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.
18Y vistióse de maldición como de su vestido, y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos.
19Séale como vestido con que se cubra, y en lugar de cinto con que se ciña siempre.
20Este sea el pago de parte de Jehová de los que me calumnian, y de los que hablan mal contra mi alma.
21Y tú, Jehová Señor, haz conmigo por amor de tu nombre: líbrame, porque tu misericordia es buena.
22Porque yo estoy afligido y necesitado; y mi corazón está herido dentro de mí.
23Voime como la sombra cuando declina; soy sacudido como langosta.
24Mis rodillas están debilitadas á causa del ayuno, y mi carne desfallecida por falta de gordura.
25Yo he sido para ellos objeto de oprobio; mirábanme, y meneaban su cabeza.
26Ayúdame, Jehová Dios mío: sálvame conforme á tu misericordia.
27Y entiendan que esta es tu mano; que tú, Jehová, has hecho esto.
28Maldigan ellos, y bendice tú: levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.
29Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; y sean cubiertos de su confusión como con manto.
30Yo alabaré á Jehová en gran manera con mi boca, y le loaré en medio de muchos.
31Porque él se pondrá á la diestra del pobre, para librar su alma de los que le juzgan.
Salmo 110
1JEHOVÁ dijo á mi Señor: Siéntate á mi diestra, en tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.
2La vara de tu fortaleza enviará Jehová desde Sión: domina en medio de tus enemigos.
3Tu pueblo serálo de buena voluntad en el día de tu poder, en la hermosura de la santidad: desde el seno de la aurora, tienes tú el rocío de tu juventud.
4Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melchîsedech.
5El Señor á tu diestra herirá á los reyes en el día de su furor.
6Juzgará en las gentes, llenarálas de cadáveres: herirá las cabezas en muchas tierras.
7Del arroyo beberá en el camino: por lo cual levantará cabeza.
Salmo 111
1ALABARÉ á Jehová con todo el corazón, en la compañía y congregación de los rectos.
2Grandes son las obras de Jehová; buscadas de todos los que las quieren.
3Gloria y hermosura es su obra; y su justicia permanece para siempre.
4Hizo memorables sus maravillas: clemente y misericordioso es Jehová.
5Dió mantenimiento á los que le temen; para siempre se acordará de su pacto.
6El poder de sus obras anunció á su pueblo, dándole la heredad de las gentes.
7Las obras de sus manos son verdad y juicio: fieles son todos sus mandamientos;
8Afirmados por siglo de siglo, hechos en verdad y en rectitud.
9Redención ha enviado á su pueblo; para siempre ha ordenado su pacto: santo y terrible es su nombre.
10El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: buen entendimiento tienen cuantos ponen aquéllos por obra: su loor permanece para siempre.
Salmo 112
1BIENAVENTURADO el hombre que teme á Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera.
2Su simiente será poderosa en la tierra: la generación de los rectos será bendita.
3Hacienda y riquezas hay en su casa; y su justicia permanece para siempre.
4Resplandeció en las tinieblas luz á los rectos: es clemente, y misericordioso, y justo.
5El hombre de bien tiene misericordia y presta; gobierna sus cosas con juicio.
6Por lo cual no resbalará para siempre: en memoria eterna será el justo.
7De mala fama no tendrá temor: su corazón está apercibido, confiado en Jehová.
8Asentado está su corazón, no temerá, hasta que vea en sus enemigos su deseo.
9Esparce, da á los pobres: su justicia permanece para siempre; su cuerno será ensalzado en gloria.
10Verálo el impío, y se despechará; crujirá los dientes, y se repudrirá: perecerá el deseo de los impíos.
Salmo 113
1ALABAD, siervos de Jehová, alabad el nombre de Jehová.
2Sea el nombre de Jehová bendito, desde ahora y para siempre.
3Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová.
4Alto sobre todas las naciones es Jehová; sobre los cielos su gloria.
5¿Quién como Jehová nuestro Dios, que ha enaltecido su habitación,
6Que se humilla á mirar en el cielo y en la tierra?
7El levanta del polvo al pobre, y al menesteroso alza del estiércol,
8Para hacerlos sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo.
9El hace habitar en familia á la estéril, gozosa en ser madre de hijos. Aleluya.
Salmo 114
1CUANDO salió Israel de Egipto, la casa de Jacob del pueblo bárbaro,
2Judá fué su consagrada heredad, Israel su señorío.
3La mar vió, y huyó; el Jordán se volvió atrás.
4Los montes saltaron como carneros: los collados como corderitos.
5¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?
6Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, y vosotros, collados, como corderitos?
7A la presencia del Señor tiembla la tierra, á la presencia del Dios de Jacob;
8El cual tornó la peña en estanque de aguas, y en fuente de aguas la roca.
Salmo 115
1NO á nosotros, oh Jehová, no á nosotros, sino á tu nombre da gloria; por tu misericordia, por tu verdad.
2Por qué dirán las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios?
3Y nuestro Dios está en los cielos: todo lo que quiso ha hecho.
4Sus ídolos son plata y oro, obra de manos de hombres.
5Tienen boca, mas no hablarán; tienen ojos, mas no verán;
6Orejas tienen, mas no oirán; tienen narices, mas no olerán;
7Manos tienen, mas no palparán; tienen pies, mas no andarán; no hablarán con su garganta.
8Como ellos son los que los hacen; cualquiera que en ellos confía.
9Oh Israel, confía en Jehová: él es su ayuda y su escudo.
10Casa de Aarón, confiad en Jehová: él es su ayuda y su escudo.
11Los que teméis á Jehová, confiad en Jehová: él es su ayuda y su escudo.
12Jehová se acordó de nosotros: nos bendecirá: bendecirá á la casa de Israel; bendecirá á la casa de Aarón.
13Bendecirá á los que temen á Jehová; á chicos y á grandes.
14Acrecentará Jehová bendición sobre vosotros; sobre vosotros y sobre vuestros hijos.
15Benditos vosotros de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
16Los cielos son los cielos de Jehová: y ha dado la tierra á los hijos de los hombres.
17No alabarán los muertos á JAH, ni cuantos descienden al silencio;
18Mas nosotros bendeciremos á JAH, desde ahora para siempre. Aleluya.
Salmo 116
1AMO á Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas.
2Porque ha inclinado á mí su oído, invocaréle por tanto en todos mis días.
3Rodeáronme los dolores de la muerte, me encontraron las angustias del sepulcro: angustia y dolor había yo hallado.
4Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Libra ahora, oh Jehová, mi alma.
5Clemente es Jehová y justo; sí, misericordioso es nuestro Dios.
6Jehová guarda á los sinceros: estaba yo postrado, y salvóme.
7Vuelve, oh alma mía, á tu reposo; porque Jehová te ha hecho bien.
8Pues tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, y mis pies de desbarrar.
9Andaré delante de Jehová en la tierra de los vivientes.
10Creí; por tanto hablé, estando afligido en gran manera.
11Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso.
12¿Qué pagaré á Jehová por todos sus beneficios para conmigo?
13Tomaré la copa de la salud, é invocaré el nombre de Jehová.
14Ahora pagaré mis votos á Jehová delante de todo su pueblo.
15Estimada es en los ojos de Jehová la muerte de sus santos.
16Oh Jehová, que yo soy tu siervo, yo tu siervo, hijo de tu sierva: rompiste mis prisiones.
17Te ofreceré sacrificio de alabanza, é invocaré el nombre de Jehová.
18A Jehová pagaré ahora mis votos delante de todo su pueblo;
19En los atrios de la casa de Jehová, en medio de ti, oh Jerusalem. Aleluya.
Salmo 117
Salmo 118
1ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
2Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia.
3Diga ahora la casa de Aarón: Que para siempre es su misericordia.
4Digan ahora los que temen á Jehová: Que para siempre es su misericordia.
5Desde la angustia invoqué á JAH; y respondióme JAH, poniéndome en anchura.
6Jehová está por mí: no temeré lo que me pueda hacer el hombre.
7Jehová está por mí entre los que me ayudan: por tanto yo veré mi deseo en los que me aborrecen.
8Mejor es esperar en Jehová que esperar en hombre.
9Mejor es esperar en Jehová que esperar en príncipes.
10Todas las gentes me cercaron: en nombre de Jehová, que yo los romperé.
11Cercáronme y asediáronme: en nombre de Jehová, que yo los romperé.
12Cercáronme como abejas; fueron apagados como fuegos de espinos: en nombre de Jehová, que yo los romperé.
13Empujásteme con violencia para que cayese: empero ayudóme Jehová.
14Mi fortaleza y mi canción es JAH; y él me ha sido por salud.
15Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos: la diestra de Jehová hace proezas.
16La diestra de Jehová sublime: la diestra de Jehová hace valentías.
17No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de JAH.
18Castigóme gravemente JAH: mas no me entregó á la muerte.
19Abridme las puertas de la justicia: entraré por ellas, alabaré á JAH.
20Esta puerta de Jehová, por ella entrarán los justos.
21Te alabaré, porque me has oído, y me fuiste por salud.
22La piedra que desecharon los edificadores, ha venido á ser cabeza del ángulo.
23De parte de Jehová es esto: es maravilla en nuestros ojos.
24Este es el día que hizo Jehová: nos gozaremos y alegraremos en él.
25Oh Jehová, salva ahora, te ruego: oh Jehová, ruégote hagas prosperar ahora.
26Bendito el que viene en nombre de Jehová: desde la casa de Jehová os bendecimos.
27Dios es Jehová que nos ha resplandecido: atad víctimas con cuerdas á los cuernos del altar.
28Mi Dios eres tú, y á ti alabaré: Dios mío, á ti ensalzaré.
29Alabad á Jehová porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
Salmo 119
1ALEPH. BIENAVENTURADOS los perfectos de camino; los que andan en la ley de Jehová.
2Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan:
3Pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos.
4Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos.
5¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos á observar tus estatutos!
6Entonces no sería yo avergonzado, cuando atendiese á todos tus mandamientos.
7Te alabaré con rectitud de corazón, cuando aprendiere los juicios de tu justicia.
8Tus estatutos guardaré: no me dejes enteramente.
9BETH ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
10Con todo mi corazón te he buscado: no me dejes divagar de tus mandamientos.
11En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.
12Bendito tú, oh Jehová: enséñame tus estatutos.
13Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca.
14Heme gozado en el camino de tus testimonios, como sobre toda riqueza.
15En tus mandamientos meditaré, consideraré tus caminos.
16Recrearéme en tus estatutos: no me olvidaré de tus palabras.
17GIMEL. Haz bien á tu siervo; que viva y guarde tu palabra.
18Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.
19Advenedizo soy yo en la tierra: no encubras de mí tus mandamientos.
20Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo.
21Destruiste á los soberbios malditos, que se desvían de tus mandamientos.
22Aparta de mí oprobio y menosprecio; porque tus testimonios he guardado.
23Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí: mas tu siervo meditaba en tus estatutos.
24Pues tus testimonios son mis deleites, y mis consejeros.
25DALETH. Pegóse al polvo mi alma: vivifícame según tu palabra.
26Mis caminos te conté, y me has respondido: enséñame tus estatutos.
27Hazme entender el camino de tus mandamientos, y hablaré de tus maravillas.
28Deshácese mi alma de ansiedad: corrobórame según tu palabra.
29Aparta de mí camino de mentira; y hazme la gracia de tu ley.
30Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí.
31Allegádome he á tus testimonios; oh Jehová, no me avergüences.
32Por el camino de tus mandamientos correré, cuando ensanchares mi corazón.
33HE. Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y guardarélo hasta el fin.
34Dame entendimiento, y guardaré tu ley; y la observaré de todo corazón.
35Guíame por la senda de tus mandamientos; porque en ella tengo mi voluntad.
36Inclina mi corazón á tus testimonios, y no á la avaricia.
37Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino.
38Confirma tu palabra á tu siervo, que te teme.
39Quita de mí el oprobio que he temido: porque buenos son tus juicios.
40He aquí yo he codiciado tus mandamientos: vivifícame en tu justicia.
41VAU. Y venga á mí tu misericordia, oh Jehová; tu salud, conforme á tu dicho.
42Y daré por respuesta á mi avergonzador, que en tu palabra he confiado.
43Y no quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad; porque á tu juicio espero.
44Y guardaré tu ley siempre, por siglo de siglo.
45Y andaré en anchura, porque busqué tus mandamientos.
46Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré.
47Y deleitaréme en tus mandamientos, que he amado.
48Alzaré asimismo mis manos á tus mandamientos, que amé; y meditaré en tus estatutos.
49ZAIN. Acuérdate de la palabra dada á tu siervo, en la cual me has hecho esperar.
50Esta es mi consuelo en mi aflicción: porque tu dicho me ha vivificado.
51Los soberbios se burlaron mucho de mí: mas no me he apartado de tu ley.
52Acordéme, oh Jehová, de tus juicios antiguos, y consoléme.
53Horror se apoderó de mí, á causa de los impíos que dejan tu ley.
54Cánticos me fueron tus estatutos en la mansión de mis peregrinaciones.
55Acordéme en la noche de tu nombre, oh Jehová, y guardé tu ley.
56Esto tuve, porque guardaba tus mandamientos.
57CHETH. Mi porción, oh Jehová, dije, será guardar tus palabras.
58Tu presencia supliqué de todo corazón: ten misericordia de mí según tu palabra.
59Consideré mis caminos, y torné mis pies á tus testimonios.
60Apresuréme, y no me retardé en guardar tus mandamientos.
61Compañías de impíos me han robado: mas no me he olvidado de tu ley.
62A media noche me levantaba á alabarte sobre los juicios de tu justicia.
63Compañero soy yo de todos los que te temieren y guardaren tus mandamientos.
64De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra: enséñame tus estatutos.
65TETH. Bien has hecho con tu siervo, oh Jehová, conforme á tu palabra.
66Enséñame bondad de sentido y sabiduría; porque tus mandamientos he creído.
67Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra.
68Bueno eres tú, y bienhechor: enséñame tus estatutos.
69Contra mí forjaron mentira los soberbios: mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.
70Engrasóse el corazón de ellos como sebo; mas yo en tu ley me he deleitado.
71Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos.
72Mejor me es la ley de tu boca, que millares de oro y plata.
73JOD. Tus manos me hicieron y me formaron: hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.
74Los que te temen, me verán, y se alegrarán; porque en tu palabra he esperado.
75Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justicia, y que conforme á tu fidelidad me afligiste.
76Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme á lo que has dicho á tu siervo.
77Vengan á mí tus misericordias, y viva; porque tu ley es mi deleite.
78Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: yo empero, meditaré en tus mandamientos.
79Tórnense á mí los que te temen y conocen tus testimonios.
80Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; porque no sea yo avergonzado.
81CAPH. Desfallece mi alma por tu salud, esperando en tu palabra.
82Desfallecieron mis ojos por tu palabra, diciendo: ¿Cuándo me consolarás?
83Porque estoy como el odre al humo; mas no he olvidado tus estatutos.
84¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿cuándo harás juicio contra los que me persiguen?
85Los soberbios me han cavado hoyos; mas no obran según tu ley.
86Todos tus mandamientos son verdad: sin causa me persiguen; ayúdame.
87Casi me han echado por tierra: mas yo no he dejado tus mandamientos.
88Vivifícame conforme á tu misericordia; y guardaré los testimonios de tu boca.
89LAMED. Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos.
90Por generación y generación es tu verdad: tú afirmaste la tierra, y persevera.
91Por tu ordenación perseveran hasta hoy las cosas criadas; porque todas ellas te sirven.
92Si tu ley no hubiese sido mis delicias, ya en mi aflicción hubiera perecido.
93Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; porque con ellos me has vivificado.
94Tuyo soy yo, guárdame; porque he buscado tus mandamientos.
95Los impíos me han aguardado para destruirme: mas yo entenderé en tus testimonios.
96A toda perfección he visto fin: ancho sobremanera es tu mandamiento.
97MEM ¡Cuánto amo yo tu ley! todo el día es ella mi meditación.
98Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos; porque me son eternos.
99Más que todos mis enseñadores he entendido: porque tus testimonios son mi meditación.
100Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos.
101De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra.
102No me aparté de tus juicios; porque tú me enseñaste.
103¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! más que la miel á mi boca.
104De tus mandamientos he adquirido inteligencia: por tanto he aborrecido todo camino de mentira.
105NUN. Lámpara es á mis pies tu palabra, y lumbrera á mi camino.
106Juré y ratifiqué el guardar los juicios de tu justicia.
107Afligido estoy en gran manera: oh Jehová, vivifícame conforme á tu palabra.
108Ruégote, oh Jehová, te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca; y enséñame tus juicios.
109De continuo está mi alma en mi mano: mas no me he olvidado de tu ley.
110Pusiéronme lazo los impíos: empero yo no me desvié de tus mandamientos.
111Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; porque son el gozo de mi corazón.
112Mi corazón incliné á poner por obra tus estatutos de continuo, hasta el fin.
113SAMECH. Los pensamientos vanos aborrezco; mas amo tu ley.
114Mi escondedero y mi escudo eres tú: en tu palabra he esperado.
115Apartaos de mí, malignos; pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.
116Susténtame conforme á tu palabra, y viviré: y no me avergüences de mi esperanza.
117Sostenme, y seré salvo; y deleitaréme siempre en tus estatutos.
118Hollaste á todos los que se desvían de tus estatutos: porque mentira es su engaño.
119Como escorias hiciste consumir á todos los impíos de la tierra: por tanto yo he amado tus testimonios.
120Mi carne se ha extremecido por temor de ti; y de tus juicios tengo miedo.
121AIN. Juicio y justicia he hecho; no me dejes á mis opresores.
122Responde por tu siervo para bien: no me hagan violencia los soberbios.
123Mis ojos desfallecieron por tu salud, y por el dicho de tu justicia.
124Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos.
125Tu siervo soy yo, dame entendimiento; para que sepa tus testimonios.
126Tiempo es de hacer, oh Jehová; disipado han tu ley.
127Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro.
128Por eso todos los mandamientos de todas las cosas estimé rectos: aborrecí todo camino de mentira.
129PE. Maravillosos son tus testimonios: por tanto los ha guardado mi alma.
130El principio de tus palabras alumbra; hace entender á los simples.
131Mi boca abrí y suspiré; porque deseaba tus mandamientos.
132Mírame, y ten misericordia de mí, como acostumbras con los que aman tu nombre.
133Ordena mis pasos con tu palabra; y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.
134Redímeme de la violencia de los hombres; y guardaré tus mandamientos.
135Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; y enséñame tus estatutos.
136Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley.
137TZADDI. Justo eres tú, oh Jehová, y rectos tus juicios.
138Tus testimonios, que has recomendado, son rectos y muy fieles.
139Mi celo me ha consumido; porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.
140Sumamente acendrada es tu palabra; y la ama tu siervo.
141Pequeño soy yo y desechado; mas no me he olvidado de tus mandamientos.
142Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad.
143Aflicción y angustia me hallaron: mas tus mandamientos fueron mis deleites.
144Justicia eterna son tus testimonios; dame entendimiento, y viviré.
145COPH. Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, y guardaré tus estatutos.
146A ti clamé; sálvame, y guardaré tus testimonios.
147Anticipéme al alba, y clamé: esperé en tu palabra.
148Previnieron mis ojos las vigilias de la noche, para meditar en tus dichos.
149Oye mi voz conforme á tu misericordia; oh Jehová, vivifícame conforme á tu juicio.
150Acercáronse á la maldad los que me persiguen; alejáronse de tu ley.
151Cercano estás tú, oh Jehová; y todos tus mandamientos son verdad.
152Ya ha mucho que he entendido de tus mandamientos, que para siempre los fundaste.
153RESH. Mira mi aflicción, y líbrame; porque de tu ley no me he olvidado.
154Aboga mi causa, y redímeme: vivifícame con tu dicho.
155Lejos está de los impíos la salud; porque no buscan tus estatutos.
156Muchas son tus misericordias, oh Jehová: vivifícame conforme á tus juicios.
157Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; mas de tus testimonios no me he apartado.
158Veía á los prevaricadores, y carcomíame; porque no guardaban tus palabras.
159Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos: vivifícame conforme á tu misericordia.
160El principio de tu palabra es verdad; y eterno es todo juicio de tu justicia.
161SIN. Príncipes me han perseguido sin causa; mas mi corazón tuvo temor de tus palabras.
162Gózome yo en tu palabra, como el que halla muchos despojos.
163La mentira aborrezco y abomino: tu ley amo.
164Siete veces al día te alabo sobre los juicios de tu justicia.
165Mucha paz tienen los que aman tu ley; y no hay para ellos tropiezo.
166Tu salud he esperado, oh Jehová; y tus mandamientos he puesto por obra.
167Mi alma ha guardado tus testimonios, y helos amado en gran manera.
168Guardado he tus mandamientos y tus testimonios; porque todos mis caminos están delante de ti.
169TAU. Acérquese mi clamor delante de ti, oh Jehová: dame entendimiento conforme á tu palabra.
170Venga mi oración delante de ti: líbrame conforme á tu dicho.
171Mis labios rebosarán alabanza, cuando me enseñares tus estatutos.
172Hablará mi lengua tus dichos; porque todos tus mandamientos son justicia.
173Sea tu mano en mi socorro; porque tus mandamientos he escogido.
174Deseado he tu salud, oh Jehová; y tu ley es mi delicia.
175Viva mi alma y alábete; y tus juicios me ayuden.
176Yo anduve errante como oveja extraviada; busca á tu siervo; porque no me he olvidado de tus mandamientos.
Salmo 120
1A JEHOVÁ llamé estando en angustia, y él me respondió.
2Libra mi alma, oh Jehová, de labio mentiroso, de la lengua fraudulenta.
3¿Qué te dará, ó qué te aprovechará, oh lengua engañosa?
4Agudas saetas de valiente, con brasas de enebro.
5¡Ay de mí, que peregrino en Mesech, y habito entre las tiendas de Kedar!
6Mucho se detiene mi alma con los que aborrecen la paz.
7Yo soy pacífico: mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.
Salmo 121
1ALZARÉ mis ojos á los montes, de donde vendrá mi socorro.
2Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
3No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda.
4He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel.
5Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha.
6El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.
7Jehová te guardará de todo mal: él guardará tu alma.
8Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
Salmo 122
1YO me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.
2Nuestros pies estuvieron en tus puertas, oh Jerusalem;
3Jerusalem, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí.
4Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, conforme al testimonio dado á Israel, para alabar el nombre de Jehová.
5Porque allá están las sillas del juicio, las sillas de la casa de David.
6Pedid la paz de Jerusalem: sean prosperados los que te aman.
7Haya paz en tu antemuro, y descanso en tus palacios.
8Por amor de mis hermanos y mis compañeros hablaré ahora paz de ti.
9A causa de la casa de Jehová nuestro Dios, buscaré bien para ti.
Salmo 123
1A TI que habitas en los cielos, alcé mis ojos.
2He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, hasta que haya misericordia de nosotros.
3Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; porque estamos muy hartos de menosprecio.
4Muy harta está nuestra alma del escarnio de los holgados, y del menosprecio de los soberbios.
Salmo 124
1A NO haber estado Jehová por nosotros, diga ahora Israel;
2A no haber estado Jehová por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres,
3Vivos nos habrían entonces tragado, cuando se encendió su furor en nosotros.
4Entonces nos habrían inundado las aguas; sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente:
5Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias.
6Bendito Jehová, que no nos dió por presa á sus dientes.
7Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores: quebróse el lazo, y escapamos nosotros.
8Nuestro socorro es en el nombre de Jehová, que hizo el cielo y la tierra.
Salmo 125
1LOS que confían en Jehová son como el monte de Sión, que no deslizará: estará para siempre.
2Como Jerusalem tiene montes alrededor de ella, así Jehová alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre.
3Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; porque no extiendan los justos sus manos á la iniquidad.
4Haz bien, oh Jehová, á los buenos, y á los que son rectos en sus corazones.
5Mas á los que se apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que obran iniquidad: y paz sea sobre Israel.
Salmo 126
1CUANDO Jehová hiciere tornar la cautividad de Sión, seremos como los que sueñan.
2Entonces nuestra boca se henchirá de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las gentes: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.
3Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres.
4Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová, como los arroyos en el austro.
5Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
6Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; mas volverá á venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
Salmo 127
1SI Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda.
2Por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar, el comer pan de dolores: pues que á su amado dará Dios el sueño.
3He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.
4Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud.
5Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.
Salmo 128
1BIENAVENTURADO todo aquel que teme á Jehová, que anda en sus caminos.
2Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y tendrás bien.
3Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.
4He aquí que así será bendito el hombre que teme á Jehová.
5Bendígate Jehová desde Sión, y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida.
6Y veas los hijos de tus hijos, y la paz sobre Israel.
Salmo 129
1MUCHO me han angustiado desde mi juventud, puede decir ahora Israel;
2Mucho me han angustiado desde mi juventud; mas no prevalecieron contra mí.
3Sobre mis espaldas araron los aradores: hicieron largos surcos.
4Jehová es justo; cortó las coyundas de los impíos.
5Serán avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen á Sión.
6Serán como la hierba de los tejados, que se seca antes que crezca:
7De la cual no hinchió segador su mano, ni sus brazos el que hace gavillas.
8Ni dijeron los que pasaban: Bendición de Jehová sea sobre vosotros; os bendecimos en el nombre de Jehová.
Salmo 130
1DE los profundos, oh Jehová, á ti clamo.
2Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos á la voz de mi súplica.
3JAH, si mirares á los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?
4Empero hay perdón cerca de ti, para que seas temido.
5Esperé yo á Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado.
6Mi alma espera á Jehová más que los centinelas á la mañana, más que los vigilantes á la mañana.
7Espere Israel á Jehová; porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con él.
8Y él redimirá á Israel de todos sus pecados.
Salmo 131
1JEHOVÁ, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas para mí demasiado sublimes.
2En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre: como un niño destetado está mi alma.
3Espera, oh Israel, en Jehová desde ahora y para siempre.
Salmo 132
1ACUÉRDATE, oh Jehová, de David, y de toda su aflicción;
2Que juró él á Jehová, prometió al Fuerte de Jacob:
3No entraré en la morada de mi casa, ni subiré sobre el lecho de mi estrado;
4No daré sueño á mis ojos, ni á mis párpados adormecimiento,
5Hasta que halle lugar para Jehová, moradas para el Fuerte de Jacob.
6He aquí, en Ephrata oímos de ella: hallámosla en los campos del bosque.
7Entraremos en sus tiendas; encorvarnos hemos al estrado de sus pies.
8Levántate, oh Jehová, á tu reposo; tú y el arca de tu fortaleza.
9Tus sacerdotes se vistan de justicia, y regocíjense tus santos.
10Por amor de David tu siervo no vuelvas de tu ungido el rostro.
11En verdad juró Jehová á David, no se apartará de ellos: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.
12Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
13Porque Jehová ha elegido á Sión; deseóla por habitación para sí.
14Este es mi reposo para siempre: aquí habitaré, porque la he deseado.
15A su mantenimiento daré bendición: sus pobres saciaré de pan.
16Asimismo vestiré á sus sacerdotes de salud, y sus santos darán voces de júbilo.
17Allí haré reverdecer el cuerno de David: he prevenido lámpara á mi ungido.
18A sus enemigos vestiré de confusión: mas sobre él florecerá su corona.
Salmo 133
1¡MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno!
2Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y que baja hasta el borde de sus vestiduras;
3Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión: porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.
Salmo 134
Salmo 135
1ALABAD el nombre de Jehová; alabadle, siervos de Jehová;
2Los que estáis en la casa de Jehová, en los atrios de la casa de nuestro Dios.
3Alabad á JAH, porque es bueno Jehová: cantad salmos á su nombre, porque es suave.
4Porque JAH ha escogido á Jacob para sí, á Israel por posesión suya.
5Porque yo se que Jehová es grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.
6Todo lo que quiso Jehová, ha hecho en los cielos y en la tierra, en las mares y en todos los abismos.
7El hace subir las nubes del cabo de la tierra; él hizo los relámpagos para la lluvia; él saca los vientos de sus tesoros.
8El es el que hirió los primogénitos de Egipto, desde el hombre hasta la bestia.
9Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, sobre Faraón, y sobre todos sus siervos.
10El que hirió muchas gentes, y mató reyes poderosos:
11A Sehón rey Amorrheo, y á Og rey de Basán, y á todos los reinos de Canaán.
12Y dió la tierra de ellos en heredad, en heredad á Israel su pueblo.
13Oh Jehová, eterno es tu nombre; tu memoria, oh Jehová para generación y generación.
14Porque juzgará Jehová su pueblo, y arrepentiráse sobre sus siervos.
15Los ídolos de las gentes son plata y oro, obra de manos de hombres.
16Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven;
17Tienen orejas, y no oyen; tampoco hay espíritu en sus bocas.
18Como ellos son los que los hacen; todos los que en ellos confían.
19Casa de Israel, bendecid á Jehová: casa de Aarón, bendecid á Jehová:
20Casa de Leví, bendecid á Jehová: los que teméis á Jehová, bendecid á Jehová.
21Bendito de Sión Jehová, que mora en Jerusalem. Aleluya.
Salmo 136
1ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
2Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia.
3Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia.
4Al solo que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia.
5Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre es su misericordia.
6Al que tendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia;
7Al que hizo las grandes luminarias, porque para siempre es su misericordia;
8El sol para que dominase en el día, porque para siempre es su misericordia;
9La luna y las estrellas para que dominasen en la noche, porque para siempre es su misericordia.
10Al que hirió á Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia.
11Al que sacó á Israel de en medio de ellos, porque para siempre es su misericordia;
12Con mano fuerte, y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia.
13Al que dividió el mar Bermejo en partes, porque para siempre es su misericordia;
14E hizo pasar á Israel por medio de él, porque para siempre es su misericordia;
15Y arrojó á Faraón y á su ejército en el mar Bermejo, porque para siempre es su misericordia.
16Al que pastoreó á su pueblo por el desierto, porque para siempre es su misericordia.
17Al que hirió grandes reyes, porque para siempre es su misericordia;
18Y mató reyes poderosos, porque para siempre es su misericordia;
19A Sehón rey Amorrheo, porque para siempre es su misericordia;
20Y á Og rey de Basán, porque para siempre es su misericordia;
21Y dió la tierra de ellos en heredad, porque para siempre es su misericordia;
22En heredad á Israel su siervo, porque para siempre es su misericordia.
23El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia;
24Y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia.
25El da mantenimiento á toda carne, porque para siempre es su misericordia.
26Alabad al Dios de los cielos: porque para siempre es su misericordia.
Salmo 137
1JUNTO á los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión.
2Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas.
3Y los que allí nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo:
4Cantadnos algunos de los himnos de Sión. ¿Cómo cantaremos canción de Jehová en tierra de extraños?
5Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, mi diestra sea olvidada.
6Mi lengua se pegue á mi paladar, si de ti no me acordare; si no ensalzare á Jerusalem como preferente asunto de mi alegría.
7Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom en el día de Jerusalem; quienes decían: Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos.
8Hija de Babilonia destruída, bienaventurado el que te diere el pago de lo que tú nos hiciste.
9Bienaventurado el que tomará y estrellará tus niños contra las piedras.
Salmo 138
1ALABARTE he con todo mi corazón: delante de los dioses te cantaré salmos.
2Encorvaréme al templo de tu santuario, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu verdad: porque has hecho magnífico tu nombre, y tu dicho sobre todas las cosas.
3En el día que clamé, me respondiste; esforzásteme con fortaleza en mi alma.
4Confesarte han, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, cuando habrán oído los dichos de tu boca.
5Y cantarán de los caminos de Jehová: que la gloria de Jehová es grande.
6Porque el alto Jehová atiende al humilde; mas al altivo mira de lejos.
7Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás: contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y salvaráme tu diestra.
8Jehová cumplirá por mí: tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no dejarás la obra de tus manos.
Salmo 139
1OH Jehová, tú me has examinado y conocido.
2Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos.
3Mi senda y mi acostarme has rodeado, y estás impuesto en todos mis caminos.
4Pues aun no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.
5Detrás y delante me guarneciste, y sobre mí pusiste tu mano.
6Más maravillosa es la ciencia que mi capacidad; alta es, no puedo comprenderla.
7¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿y adónde huiré de tu presencia?
8Si subiere á los cielos, allí estás tú: y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás.
9Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo de la mar,
10Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
11Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá tocante á mí.
12Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz.
13Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre.
14Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.
15No fué encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fuí formado, y compaginado en lo más bajo de la tierra.
16Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.
17Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡cuán multiplicadas son sus cuentas!
18Si los cuento, multiplícanse más que la arena: despierto, y aun estoy contigo.
19De cierto, oh Dios, matarás al impío; apartaos pues de mí, hombres sanguinarios.
20Porque blasfemias dicen ellos contra ti: tus enemigos toman en vano tu nombre.
21¿No tengo en odio, oh Jehová, á los que te aborrecen, y me conmuevo contra tus enemigos?
22Aborrézcolos con perfecto odio; téngolos por enemigos.
23Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos:
24Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.
Salmo 140
1LÍBRAME, oh Jehová, de hombre malo: guárdame de hombre violento;
2Los cuales maquinan males en el corazón, cada día urden contiendas.
3Aguzaron su lengua como la serpiente; veneno de áspid hay debajo de sus labios. (Selah.)
4Guárdame, oh Jehová, de manos del impío, presérvame del hombre injurioso; que han pensado de trastornar mis pasos.
5Hanme escondido lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red junto á la senda; me han puesto lazos. (Selah.)
6He dicho á Jehová: Dios mío eres tú; escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.
7Jehová Señor, fortaleza de mi salud, tú pusiste á cubierto mi cabeza el día de las armas.
8No des, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, que no se ensoberbezca. (Selah.)
9En cuanto á los que por todas partes me rodean, la maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.
10Caerán sobre ellos brasas; Dios los hará caer en el fuego, en profundos hoyos de donde no salgan.
11El hombre deslenguado no será firme en la tierra: el mal cazará al hombre injusto para derribarle.
12Yo sé que hará Jehová el juicio del afligido, el juicio de los menesterosos.
13Ciertamente los justos alabarán tu nombre; los rectos morarán en tu presencia.
Salmo 141
1JEHOVÁ, á ti he clamado: apresúrate á mí; escucha mi voz, cuando te invocare.
2Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde.
3Pon, oh Jehová, guarda á mi boca: guarda la puerta de mis labios.
4No dejes se incline mi corazón á cosa mala, á hacer obras impías con los que obran iniquidad, y no coma yo de sus deleites.
5Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza: así que aun mi oración tendrán en sus calamidades.
6Serán derribados en lugares peñascosos sus jueces, y oirán mis palabras, que son suaves.
7Como quien hiende y rompe la tierra, son esparcidos nuestros huesos á la boca de la sepultura.
8Por tanto á ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos: en ti he confiado, no desampares mi alma.
9Guárdame de los lazos que me han tendido, y de los armadijos de los que obran iniquidad.
10Caigan los impíos á una en sus redes, mientras yo pasaré adelante.
Salmo 142
1CON mi voz clamaré á Jehová, con mi voz pediré á Jehová misericordia.
2Delante de él derramaré mi querella; delante de él denunciaré mi angustia.
3Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.
4Miraba á la mano derecha, y observaba; mas no había quien me conociese; no tuve refugio, no había quien volviese por mi vida.
5Clamé á ti, oh Jehová, dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes.
6Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.
7Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu nombre: Me rodearán los justos, porque tú me serás propicio.
Salmo 143
1OH Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos: respóndeme por tu verdad, por tu justicia.
2Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún viviente.
3Porque ha perseguido el enemigo mi alma; ha postrado en tierra mi vida; hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.
4Y mi espíritu se angustió dentro de mí; pasmóse mi corazón.
5Acordéme de los días antiguos; meditaba en todas tus obras; reflexionaba en las obras de tus manos.
6Extendí mis manos á ti; mi alma á ti como la tierra sedienta. (Selah.)
7Respóndeme presto, oh Jehová que desmaya mi espíritu: no escondas de mí tu rostro, y venga yo á ser semejante á los que descienden á la sepultura.
8Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma.
9Líbrame de mis enemigos, oh Jehová: á ti me acojo.
10Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: tu buen espíritu me guíe á tierra de rectitud.
11Por tu nombre, oh Jehová me vivificarás: por tu justicia, sacarás mi alma de angustia.
12Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, y destruirás todos los adversarios de mi alma: porque yo soy tu siervo.
Salmo 144
1BENDITO sea Jehová, mi roca, que enseña mis manos á la batalla, y mis dedos á la guerra:
2Misericordia mía y mi castillo, altura mía y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que allana mi pueblo delante de mí.
3Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que de él conozcas? ¿ó el hijo del hombre, para que lo estimes?
4El hombre es semejante á la vanidad: sus días son como la sombra que pasa.
5Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende: toca los montes, y humeen.
6Despide relámpagos, y disípalos; envía tus saetas, y contúrbalos.
7Envía tu mano desde lo alto; redímeme, y sácame de las muchas aguas, de la mano de los hijos extraños;
8Cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira.
9Oh Dios, á ti cantaré canción nueva: con salterio, con decacordio cantaré á ti.
10Tú, el que da salud á los reyes, el que redime á David su siervo de maligna espada.
11Redímeme, y sálvame de mano de los hijos extraños, cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira.
12Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; nuestras hijas como las esquinas labradas á manera de las de un palacio;
13Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; nuestros ganados, que paran á millares y diez millares en nuestras plazas:
14Que nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; que no tengamos asalto, ni que hacer salida, ni grito de alarma en nuestras plazas.
15Bienaventurado el pueblo que tiene esto: bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.
Salmo 145
1ENSALZARTE he, mi Dios, mi Rey; y bendeciré tu nombre por siglo y para siempre.
2Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre por siglo y para siempre.
3Grande es Jehová y digno de suprema alabanza: y su grandeza es inescrutable.
4Generación á generación narrará tus obras, y anunciarán tus valentías.
5La hermosura de la gloria de tu magnificencia, y tus hechos maravillosos, hablaré.
6Y la terribilidad de tus valentías dirán los hombres; y yo recontaré tu grandeza.
7Reproducirán la memoria de la muchedumbre de tu bondad, y cantarán tu justicia.
8Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia.
9Bueno es Jehová para con todos; y sus misericordias sobre todas sus obras.
10Alábente, oh Jehová, todas tus obras; y tus santos te bendigan.
11La gloria de tu reino digan, y hablen de tu fortaleza;
12Para notificar á los hijos de los hombres sus valentías, y la gloria de la magnificencia de su reino.
13Tu reino es reino de todos los siglos, y tu señorío en toda generación y generación.
14Sostiene Jehová á todos los que caen, y levanta á todos los oprimidos.
15Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida en su tiempo.
16Abres tu mano, y colmas de bendición á todo viviente.
17Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras.
18Cercano está Jehová á todos los que le invocan, á todos los que le invocan de veras.
19Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.
20Jehová guarda á todos los que le aman; empero destruirá á todos los impíos.
21La alabanza de Jehová hablará mi boca; y bendiga toda carne su santo nombre por siglo y para siempre.
Salmo 146
1ALABA, oh alma mía, á Jehová.
2Alabaré á Jehová en mi vida: cantaré salmos á mi Dios mientras viviere.
3No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salud.
4Saldrá su espíritu, tornaráse en su tierra: en aquel día perecerán sus pensamientos.
5Bienaventurado aquel en cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza es en Jehová su Dios:
6El cual hizo los cielos y la tierra, la mar, y todo lo que en ellos hay; que guarda verdad para siempre;
7Que hace derecho á los agraviados; que da pan á los hambrientos: Jehová suelta á los aprisionados;
8Jehová abre los ojos á los ciegos; Jehová levanta á los caídos; Jehová ama á los justos.
9Jehová guarda á los extranjeros; al huérfano y á la viuda levanta; y el camino de los impíos trastorna.
10Reinará Jehová para siempre; tu Dios, oh Sión, por generación y generación. Aleluya.
Salmo 147
1ALABAD á JAH, porque es bueno cantar salmos á nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza.
2Jehová edifica á Jerusalem; á los echados de Israel recogerá.
3El sana á los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.
4El cuenta el número de las estrellas; á todas ellas llama por sus nombres.
5Grande es el Señor nuestro, y de mucha potencia; y de su entendimiento no hay número.
6Jehová ensalza á los humildes; humilla los impíos hasta la tierra.
7Cantad á Jehová con alabanza, cantad con arpa á nuestro Dios.
8El es el que cubre los cielos de nubes, el que prepara la lluvia para la tierra, el que hace á los montes producir hierba.
9El da á la bestia su mantenimiento, y á los hijos de los cuervos que claman.
10No toma contentamiento en la fortaleza del caballo, ni se complace en las piernas del hombre.
11Complácese Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia.
12Alaba á Jehová, Jerusalem; alaba á tu Dios, Sión.
13Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; bendijo á tus hijos dentro de ti.
14El pone en tu término la paz; te hará saciar de grosura de trigo.
15El envía su palabra á la tierra; muy presto corre su palabra.
16El da la nieve como lana, derrama la escarcha como ceniza.
17El echa su hielo como pedazos: delante de su frío ¿quién estará?
18Enviará su palabra, y los derretirá: soplará su viento, y fluirán las aguas.
19El denuncia sus palabras á Jacob, sus estatutos y sus juicios á Israel.
20No ha hecho esto con toda gente; y no conocieron sus juicios. Aleluya.
Salmo 148
1ALABAD á Jehová desde los cielos: alabadle en las alturas.
2Alabadle, vosotros todos sus ángeles: alabadle, vosotros todos sus ejércitos.
3Alabadle, sol y luna: alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas.
4Alabadle, cielos de los cielos, y las aguas que están sobre los cielos.
5Alaben el nombre de Jehová; porque él mandó, y fueron criadas.
6Y las hizo ser para siempre por los siglos; púsoles ley que no será quebrantada.
7Alabad á Jehová, de la tierra los dragones y todos los abismos;
8El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, el viento de tempestad que ejecuta su palabra;
9Los montes y todos los collados; el árbol de fruto, y todos los cedros;
10La bestia y todo animal; reptiles y volátiles;
11Los reyes de la tierra y todos los pueblos; los príncipes y todos los jueces de la tierra;
12Los mancebos y también las doncellas; los viejos y los niños,
13Alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es elevado; su gloria es sobre tierra y cielos.
14El ensalzó el cuerno de su pueblo; alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, el pueblo á él cercano. Aleluya.
Salmo 149
1CANTAD á Jehová canción nueva: su alabanza sea en la congregación de los santos.
2Alégrese Israel en su Hacedor: los hijos de Sión se gocen en su Rey.
3Alaben su nombre con corro: con adufe y arpa á él canten.
4Porque Jehová toma contentamiento con su pueblo: hermoseará á los humildes con salud.
5Gozarse han los píos con gloria: cantarán sobre sus camas.
6Ensalzamientos de Dios modularán en sus gargantas, y espadas de dos filos habrá en sus manos;
7Para hacer venganza de las gentes, y castigo en los pueblos;
8Para aprisionar sus reyes en grillos, y sus nobles con cadenas de hierro;
9Para ejecutar en ellos el juicio escrito: gloria será esta para todos sus santos. Aleluya.
Salmo 150
1ALABAD á Dios en su santuario: alabadle en la extensión de su fortaleza.
2Alabadle por sus proezas: alabadle conforme á la muchedumbre de su grandeza.
3Alabadle á son de bocina: alabadle con salterio y arpa.
4Alabadle con adufe y flauta: alabadle con cuerdas y órgano.
5Alabadle con címbalos resonantes: alabadle con címbalos de júbilo.
6Todo lo que respira alabe á JAH. Aleluya.
Reina-Valera 1909, dominio público. Obtenido de getbible.net; los versículos nunca se escriben ni se generan a mano.