Filipenses 4:6
Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias.
Filipenses 4:7
Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.
Mateo 11:28
Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.
Salmo 46:10
Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.
Proverbios 3:5
Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no estribes en tu prudencia.
Proverbios 3:6
Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
Lamentaciones 3:22
Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
Lamentaciones 3:23
Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
Cómo leer estos versículos
Estos pasajes vienen de libros muy distintos: una carta, un Evangelio, un canto, un libro de sabiduría y un lamento escrito tras la destrucción de una ciudad. Lee cada uno despacio y, cuando puedas, lee el capítulo completo. Un versículo se entiende mejor en su propio contexto.
Oración en lugar de afán
En Filipenses 4 Pablo no dice que las preocupaciones sean pequeñas. Señala un camino: la oración con acción de gracias y una paz que guarda el corazón y los pensamientos. Nuestra lección sobre Filipenses 4 explica el contexto de esta carta.
Descanso para los cansados
En Mateo 11 Jesús habla a personas trabajadas y cargadas, y su invitación es sencillamente venir a él. Es un buen versículo para leer al final de un día largo.
Quietud y confianza
El Salmo 46 es un canto sobre Dios como refugio cuando todo parece temblar. Proverbios 3 añade la llamada a confiar de todo corazón en lugar de apoyarnos solo en nuestra propia prudencia.
Misericordias nuevas cada mañana
Lamentaciones se escribió en medio del duelo. Allí el autor recuerda que la compasión de Dios no se agota y se renueva cada mañana. La esperanza no niega el dolor; se pronuncia desde dentro de él.
Cuando la ansiedad es más que preocupación
Leer las Escrituras puede consolar, pero no sustituye el cuidado. Si la ansiedad es constante o abrumadora, habla con alguien de confianza y con un profesional de la salud. En una emergencia, contacta con los servicios de emergencia locales.