Mateo 5:3

Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.

Mateo 5:4

Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.

Mateo 5:5

Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Mateo 5:6

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos.

Mateo 5:7

Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.

Mateo 5:8

Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán á Dios.

Mateo 5:9

Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Mateo 5:10

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos.

El pórtico de entrada al Sermón del Monte

Al comienzo de Mateo 5, Jesús contempla a las multitudes junto al mar de Galilea, sube al monte y se sienta, adoptando la postura propia de un maestro en el mundo antiguo. Así como Moisés entregó la Ley desde el monte Sinaí, Mateo presenta a Jesús enseñando el camino del reino desde una colina galilea. Antes de pronunciar un solo mandato en el Sermón del Monte, Jesús abre su discurso con ocho declaraciones conocidas como las Bienaventuranzas.

Los dos movimientos de Mateo 5:3–10

Las cuatro primeras declaraciones: necesidad sincera ante Dios (Mateo 5:3–6)

Las cuatro primeras bienaventuranzas miran hacia la actitud interior ante Dios e invierten los criterios habituales sobre quién cuenta con el favor divino:

  • Los pobres en espíritu (5:3): Quienes reconocen que se presentan ante Dios con las manos vacías, sin méritos de los que jactarse. La promesa está en presente: de ellos es ya el reino de los cielos.
  • Los que lloran (5:4): El duelo por el dolor propio y por las heridas del mundo no se interpreta como falta de fe, sino que recibe la promesa del consuelo de Dios.
  • Los mansos (5:5): En eco del Salmo 37, la mansedumbre no es debilidad ni pasividad, sino fortaleza serena que renuncia a imponerse por la fuerza.
  • Los que tienen hambre y sed de justicia (5:6): El anhelo profundo de que las cosas se enderecen —tanto en el corazón como en la vida común— recibe la promesa de quedar saciado.

Las cuatro siguientes: misericordia y firmeza en el mundo (Mateo 5:7–10)

La segunda mitad del pasaje muestra cómo esa humildad interior se traduce en el trato con los demás:

  • Los misericordiosos (5:7): Quienes ejercen una compasión activa hacia el vulnerable alcanzan a su vez misericordia.
  • Los de limpio corazón (5:8): En el lenguaje bíblico, un corazón limpio es un corazón íntegro y sin doblez; esa sinceridad interior capacita para ver a Dios.
  • Los pacificadores (5:9): No solo quienes evitan las discusiones, sino quienes trabajan activamente para reconciliar y restaurar vínculos; son llamados hijos de Dios porque reflejan el carácter del Padre.
  • Los que padecen persecución por causa de la justicia (5:10): El ciclo se cierra como empezó, con la promesa en tiempo presente del reino de los cielos para quienes mantienen su fidelidad aun cuando les cuesta el aplauso público.

Preguntas para llevar a tu lectura

Al leer el capítulo completo de Mateo 5, detente en estas preguntas:

  • ¿Con cuál de las ocho Bienaventuranzas te sientes más identificado esta semana: con el llanto, el hambre de justicia o el esfuerzo por sembrar paz?
  • ¿Cómo cambia tu lectura del Sermón del Monte cuando escuchas las Bienaventuranzas como un anuncio de gracia y no como una lista de requisitos previos?
  • ¿En qué relación cotidiana tienes hoy la oportunidad de actuar como pacificador y no solo como alguien que evita el conflicto?

Sigue leyendo

Lee el relato de El Sermón del Monte, medita en el Padrenuestro en el capítulo siguiente de Mateo o consulta nuestra lección sobre qué dice la Biblia sobre la ira y la mansedumbre.

Preguntas frecuentes

01¿Qué significa la palabra «bienaventurados» en Mateo 5?

El término griego «makarioi» (y su equivalente hebreo «ashrei» en los Salmos) expresa una plenitud profunda y duradera ante Dios, no una alegría superficial que dependa de que todo marche sin tropiezos.

02¿Quién habla y quién escucha al comienzo de Mateo 5?

En Mateo 5:1–2, Jesús sube al monte en Galilea y toma asiento —la postura habitual de un maestro en la antigüedad— para enseñar a sus discípulos en presencia de las multitudes que lo seguían.

03¿Describen las Bienaventuranzas ocho grupos distintos de personas?

Más que clasificar ocho personalidades separadas, trazan un retrato unitario de la vida moldeada por el reino de Dios: nace de reconocer la propia necesidad ante Dios y se despliega en misericordia, rectitud y paz hacia el prójimo.

Fuentes

  1. Mateo 5 (Reina-Valera 1909)