# La parábola del buen samaritano: lectura de Lucas 10:25–37 en contexto

> En Lucas 10:25–37, un intérprete de la ley pregunta a Jesús «¿Y quién es mi prójimo?» para delimitar el alcance de su deber. Jesús responde con la parábola del buen samaritano, transformando una pregunta sobre fronteras en un llamado a hacerse prójimo de quien sufre mediante la misericordia práctica.

> Y él respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y á tu prójimo como á ti mismo.
> — Lucas 10:27 (Reina-Valera 1909)

> Mas él, queriéndose justificar á sí mismo, dijo á Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?
> — Lucas 10:29 (Reina-Valera 1909)

> Mas un Samaritano que transitaba, viniendo cerca de él, y viéndole, fué movido á misericordia;
> — Lucas 10:33 (Reina-Valera 1909)

> Y llegándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole sobre su cabalgadura, llevóle al mesón, y cuidó de él.
> — Lucas 10:34 (Reina-Valera 1909)

> ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fué el prójimo de aquél que cayó en manos de los ladrones?
> — Lucas 10:36 (Reina-Valera 1909)

> Y él dijo: El que usó con él de misericordia. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.
> — Lucas 10:37 (Reina-Valera 1909)

## Un diálogo que comienza como una prueba sobre la ley

La parábola del buen samaritano se conserva únicamente en el Evangelio de Lucas, y su sentido no se entiende del todo sin la conversación que la enmarca. En Lucas 10:25, un intérprete de la ley se levanta para probar a Jesús preguntándole qué debe hacer para heredar la vida eterna. Cuando Jesús le devuelve la pregunta —«¿Qué está escrito de la ley? ¿Cómo lees?»—, el maestro responde con una síntesis impecable que une Deuteronomio 6:5 (amar a Dios con todo el corazón) y Levítico 19:18 (amar al prójimo como a uno mismo). Jesús aprueba su respuesta y lo invita a ponerla por obra.

## Cuatro momentos clave en Lucas 10:27–37

### La pregunta que da origen a la parábola (Lucas 10:27–29)

Lucas señala que el intérprete, queriendo justificarse a sí mismo, formula una segunda pregunta: «¿Y quién es mi prójimo?». En las discusiones de la época, el término «prójimo» solía restringirse a los miembros cercanos de la propia comunidad. Al preguntar dónde estaba el límite, buscaba trazar una frontera que distinguiera a quién estaba obligado a socorrer y a quién podía dejar fuera de su responsabilidad.

### El peligroso descenso de Jerusalén a Jericó (Lucas 10:30–32)

Jesús sitúa su relato en un camino real que todos sus oyentes conocían. La ruta que bajaba desde los montes de Judea hasta el valle del Jordán atravesaba barrancos solitarios donde eran frecuentes las emboscadas. Un hombre cae en manos de ladrones que lo despojan, lo hieren y lo dejan medio muerto, sin ropas ni señales que permitan saber su origen o condición social. Primero baja un sacerdote y luego un levita; ambos lo ven y pasan de largo por el otro lado. El cargo religioso, por sí solo, no se traduce en compasión.

### Una compasión que cruza viejas fronteras (Lucas 10:33–34)

En la estructura habitual de un relato popular, tras el sacerdote y el levita se esperaba la aparición de un israelita común. En su lugar, Jesús introduce a un samaritano. Entre judíos y samaritanos pesaban siglos de enemistad religiosa y política; apenas un capítulo antes, en Lucas 9, una aldea samaritana se había negado a recibir a Jesús porque se dirigía a Jerusalén. Sin embargo, cuando este viajero samaritano ve al herido, es movido a misericordia: se acerca, venda sus heridas aplicando aceite y vino, lo sube en su propia cabalgadura, lo lleva al mesón y costea su recuperación.

### De «¿Quién es mi prójimo?» a «Ve, y haz tú lo mismo» (Lucas 10:36–37)

Al concluir el relato, Jesús pregunta al intérprete cuál de los tres viajeros fue el prójimo del hombre que cayó en manos de los ladrones. Es significativo que el experto en la ley ni siquiera pronuncie la palabra «samaritano» y responda mediante un rodeo: «El que usó con él de misericordia». La despedida de Jesús desmonta cualquier intento de acotar el amor al prójimo: ser prójimo no depende del grupo al que pertenece el otro, sino de acercarse con misericordia activa a quien está herido en el camino.

## Preguntas para llevar a tu lectura

Mientras lees [Lucas 10](/es/bible/lucas) y meditas en esta parábola, pregúntate:

- ¿En qué situaciones sientes la tentación de preguntar «¿hasta dónde llega mi obligación?» en lugar de «¿cómo puedo ayudar aquí?»?
- ¿Qué equivalentes actuales de la prisa o la precaución nos llevan hoy a pasar de largo ante quien sufre cerca de nosotros?
- Fíjate en los detalles concretos del versículo 34 (tiempo, vendas, transporte y recursos): ¿cómo se traduce la misericordia práctica en tu semana?

## Sigue leyendo

Lee otra gran parábola de Lucas en [El hijo pródigo](/es/stories/el-hijo-prodigo), explora pasajes sobre [el amor en la sala de lectura](/es/topics/love) o repasa [las Bienaventuranzas explicadas](/es/lessons/las-bienaventuranzas-explicadas), donde Jesús declara bienaventurados a los misericordiosos.

## FAQ

### ¿Por qué resultaba tan inesperado que el protagonista fuera un samaritano?

Después de que el sacerdote y el levita pasaran de largo, los oyentes del siglo I esperaban que el tercer viajero fuera un laico israelita común. Al elegir a un samaritano —pueblo separado de los judíos por siglos de hostilidad histórica y religiosa—, Jesús rompió todos los esquemas.

### ¿Cómo era el camino de Jerusalén a Jericó?

Era una ruta escarpada y desértica de unos veintisiete kilómetros que descendía más de mil metros entre desfiladeros rocosos, famosa en la antigüedad por los asaltos de bandidos.

### ¿Cómo cambia Jesús la pregunta del intérprete de la ley al final?

El doctor de la ley había preguntado «¿Quién es mi prójimo?», buscando clasificar a los demás. En Lucas 10:36, Jesús pregunta quién de los tres demostró ser prójimo del herido, desplazando el centro desde poner límites hacia practicar la compasión.


## Sources

- [Lucas 10 (Reina-Valera 1909)](https://api.getbible.net/v2/valera/42/10.json)